Resúmen

La vida es una cosa extraña, ya lo decía la otra vez. Un día podríamos estar en la cima del mundo, en la comodidad total, en la única forma en la que pretendemos hacer algo por nuestras vidas sin hacer nada realmente.

La vida es una cosa curiosa la primera vez que sufres una decepción en la vida, de esas decepciones que te tumban, que te pisotean y dejan tu moral líquida… la vida es una cosa curiosa cuando pierdes a una persona importante en ella, a alguien que funcionaba como pivote de tus decisiones y dejaba esa sensación de equilibrio interestelar que provocaba convulsiones de rebeldía de vez en cuando, pero siempre un actuar bajo una filosofía aprendida.

Fue una época de pérdidas. Temporada de perder lo ahorrado, temporada de perder a un ser amado, temporada de perder la autoestima y la confianza en las buenas decisiones que yo pensaba estar tomando. *Las mejores decisiones se hacen al chingazo, se mastican tantito y se tragan picudas y rasposas, mientras el estómago del tiempo se encargará de lo demás* me engañaba pensando… Y así lo hice. Pues en aquel entonces que él se fue me funcionó. Pero una de las cosas que no urge resolver así es la vida misma.

Las primeras veces de todo siempre son memorables: la primera vez que cojes, la primera vez que haces el amor, la primera vez que crees enamorarte, la primera vez que te enamoras, la primera vez que ganas dinero real, la primera vez que te roban, la primera vez que sales de casa a buscar un mundo nuevo, la primera vez que te das cuenta que el mundo es una mierda, la primera vez que alguien te hace ver justo lo contrario, la primera vez que encuentras el trabajo de tus sueños, y descubres que tus sueños no daban para más, la primera vez que te despiden de un trabajo, la primera vez que necesitas dinero y no tienes ni para pagar la renta… La primera vez que te quieres morir y sin saber, ya has estado a punto de hacerlo…

Para todo hay tiempo. Para los amores a la lejanía, para las melancolías, para los pasatiempos, para las causas que parecen inútiles, para los partidos de Béisbol y las telenovelas… Pero a veces para detenerse un poco, respirar, voltear arriba y tratar de, entre la nata de smog que cubre la ciudad y los edificios que flanquean la calle, descubrir cosas más sencillas… Más reales… Menos efímeras… Para todo hay tiempo.

Mirar al cielo es reconocer la chispa que es la vida… Eso, solo un destello inconsciente del universo, solo un evento raro que sucede con los átomos quien sabe donde, quien sabe a que hora, quien sabe cómo… Y entonces regresar la vista al piso. Ver en lo que nos hemos convertido, ver que estamos inmersos en una maraña inconsistente de pantallas, máscaras, engaños, juegos, ganadores y perdedores…

Eso me pasó. Me fui, así como así… Con lo poco que tenía, a disfrutar de dos presencias que imponen: el mar y ella.

Y cuando regresé a la gran ciudad lo perdí todo… Sin saber que justo venía a perderlo todo… A eso venía a la gran ciudad… A perder dignidad, autoestima, dinero, amigos, salud… A terminar de tocar fondo y quedarme ahí unos instantes; tuve que quedarme a respirar en el fondo del pozo y agarrar fuerzas, a re hacer todo… A planearlo, a pensarlo, masticarlo a consciencia, a acostumbrar a mi cansado corazón a pedir lo bueno.

Casi me da un infarto, literalmente, en dos ocasiones en mi vida… Justo había pasado la segunda… No voy a permitir que suceda de nuevo…. No así, no sin tener conocimiento de causa, y no lo estoy permitiendo.

Y acá sigo… Más vivo que nunca, con esas dos presencias que imponen: ella y el mar… Cada vez el mar importa menos. Mi corazón tranquilo, mis ocupaciones serenas, mi profesion con menos angustias… mi comida con menos grasa… y una vida gozosa.

Casi cumplo 30, y jamás me había sentido con tal control sobre lo que me pasa en mi vida… Y aún así, ni que hubiera que empujar mucho hacia donde voy, pues no voy solo… y me gusta.

 

Diferente

A lo largo de mi vida me he topado con personajes interesantes.

Y no me refiero a los personajes que luego ve uno en la Televisión o el teatro o las revistas o los cómics. Me refiero a los seres de carne y hueso que simplemente, por el hecho de existir, hacen de este mundo un lugar muchísimo más interesante de vivir.

De niño veía como mi papá se saludaba con mucha naturalidad con un señor al que le faltaban dos dedos de la mano derecha. El señor, bonachón como pocos en ese pueblo lleno de gente amargada y maleada por la codicia, trabajaba en una carnicería la mitad del día, la otra mitad se dedicaba a vender fruta en un pequeño puesto cerca de la entrada al pueblo. Cuando no hacía ninguna de las dos, se la pasaba sentado en la plaza, en el billar, platicando con alguien en la calle o simplemente sentado en una banqueta cercana a alguna tienda tomándose una cerveza de esas de casco pequeño.

No imaginaba yo cómo es que alguien, con dos dedos de menos, pudiera hacer su vida como si no hubiera pasado nada como si no le hicieran falta. Cada que lo saludaba me acosaba ese sentimiento de impresión y extrañeza que a todos los niños curiosos ataca.

Mientras ese señor envejecía, iba ganando amigos entrañables (entre ellos mi papá), y dejando atrás amistades que sólo le acarreaba problemas.

En ese mismo pueblo también vivía un extraño ser de corta estatura, caminar encorvado, cara joven, pies y manos chuecos y una mirada de ojo entrecerrado que me hacía adivinar poderes mentales que habrían alguna vez de hacerme tropezar con mis propios pies y romperme los dientes.

Éste individuo, un pequeño y deforme hombre, tuvo la desgracia de ser la burla de mucha gente, pero al mismo tiempo, con el paso de los años, se iría haciendo de buenos amigos con los que platicaba de forma tan natural, que rápido olvidaban que medía apenas un metro de estatura, y eso sólo cuando hacía el esfuerzo por estirarse lo más posible, que generalmente me tocaba verlo cuando se formaba en la fila de las tortillas para tocarle el hombro a alguien que entró a cortar la fila frente a él, tratando de aprovecharse.

Un día, empezó a andar en una bicicleta que le regalaron entre sus amigos y un familiar. Ya no se le veía arrastrando uno de sus torcidos pies, ni recargándose en la pared para compensar la curvatura de su espalda. Desde entonces se dejaba ver su silueta, sobre la bicicleta, bajando desde la loma a toda velocidad, con una sonrisa en los labios, saludando a todo mundo, viendo a todos a la velocidad, a la altura.

Pequeño pueblo. Lleno de personajes, entre ellos mi apá Chava, hermano de mi ahora difunta abuela, nunca se enseñó a hablar bien. Yo nunca entendí una sola palabra de lo que decía, pues SI y NO eran dos palabras que siempre decía con exactamente la misma actitud y una horrible dicción, no se diga cualquier otra cosa que llegase a pronunciar. Aún así, se procuraba largas charlas con su paciente compadre que, creo yo, solo le entendía porque hablaba casi igual y porque no tenía con quien mas platicar. Atendía la tienda que le dejó Don Saturnino, su papá, cuando se mató en una avioneta junto a su hija. Es curioso ver cómo su hermano el menor tiene una impresionante dicción, con quien se entiende a la perfección incluso hablando por teléfono..

Todos somos diferentes. Si no nos hace falta un dedo, tal vez nos falta un poco de dignidad, o de amor propio, o nos sobra un dedo en el pie, o una oreja en la espalda, o un colmillo en el paladar (como alguna ves tuvo mi abuela materna)…

La genialidad del ser, es que lo que se es, es lo único que existe de ese ser; aunque ni siquiera se sea lo que se quiere ser, aunque se crea ser lo que no se es, aunque se sea con faltas, nadie más es así… Para qué querer ser otra cosa?

Frases

Es más difícil ganar respeto que ganar dinero.

No te sirve poner un pretexto hoy, para algo que pudiste hacer ayer.

No compres ropa térmica en lugares donde no hace mucho frío, para usar en lugares que sí.

Nunca digas nunca.

Se impreciso, cuestiona, duda.

Siempre se puntual.

Más vale perder un minuto en la vida que la vida en un minuto. Se paciente.

Coloca las cosas de tu casa con lógica; búscale una lógica nueva casa mes, hasta que te hartes.

El mundo siempre se cierra para quien no sabe comunicar.

Quien habla bien, no siempre hace bien.

Uno tiene que pasar por ser cobarde alguna vez, para así saber cuando ser valiente.

Para hacer funcionar un amor a la distancia, hay que acortar la distancia.

Nunca te metas a bañar sin pensar si tienes lo necesario a la mano.

Ten cuidado con lo que le pidas a Dios, siempre cumple. Aprende cuándo pedir y cuándo quedaste callado.

No gastes el dinero que no tienes, ahorra.

Nunca es bueno ser indiscreto, el chisme siempre se regresa.

Tus traumas y tristezas también son parte de ti, aprende a aceptarlos como una parte importante de tu ser.

Uno se hace más lo que se es, por lo que ha sufrido que por lo que ha gozado.

No te alejes de lo que eres, al final terminarás regresando.

Cada quien ve un grado de dificultad en las cosas que hace para vivir, no lo minimices.

El cumplir un sueño también requiere saber cuando dejarlo ir antes que se convierta en pesadilla.

 

Igualdades desiguales

Pues sí, es un tema rasposo y escabroso, lleno de opiniones picudas y pasionales.

Primero, dejemos claro el contexto:

Los seres humanos somos una especie extraña. Por una rara mutación logramos desarrollar la capacidad de crear un lenguaje complejo, hablado, cosa que detonó que desarrolláramos un sentido de percepción muy diferente a todos los seres vivos del planeta: las connotaciones, lo subjetivo, lo personal, el individuo y su ser.

Esto no quiere decir que ninguna especie animal del planeta pueda desarrollar un sentido individual de su vida, entendiendo como esto la existencia sin necesidad de un “grupo social” al cual pertenecer.

Esto nos limita hacia un grado de separación cerebral muy intenso, con respecto de las demás especies animales, y al mismo tiempo nos acerca a una organización social vista comúnmente en otro tipo de seres vivos, como los hongos, los virus y alguna que otra rareza o enfermedad en la naturaleza.

Los seres humanos, también, hemos ido cambiando nuestra forma de pensar según las tendencias de la época. Éstas tendencias marcan cambios en la sociedad, desde económicos, psicológicos y hasta fisiológicos.

¿Cuántas veces no nos hemos enojado al ver algún programa o anuncio en la TV mientras deducimos que nuestros tiempos de niñez mostraban publicidad más honesta y humana? Los niños de ahora ven la TV y ya casi no distinguen la programación habitual de los anuncios comerciales, en términos de atención, aunque a eso se nos haga raro e insensible.

Volviendo a lo de las especies animales.

La mayoría de las especies animales (si no es que todas) tienen un rol definido en el ecosistema, rol que va cambiando y adaptándose constante pero lentamente, dejando atrás sus viejas habilidades inútiles y adquiriendo unas nuevas para la supervivencia.

Esto poco se ha aplicado al ser humano, que en algún punto de su existencia perdió el camino, el rumbo a ser parte de su entorno y vivir de él, tanto como cuidarle y respetarle. El desarrolo mental de nuestra especie ha detonado un raro desorden de identidad, en el que el ser humano ha resultado un eslabón perdido entre lo que la naturaleza pretendía y lo que un chiripazo provocó…

——— fin de contexto.

Ahora, seamos claros.

Los pingüinos machos empollan al huevo durante toda la gestación del pingüinito en cuestión. La hembra, por su lado, sale y se pone a comer y engordar como loca para poder darle de comer al chamaco cuando nace, porque nacen con un chingo de hambre.

Las leonas salen y cazan caribúes o algún otro animal piernudo para llevar comida a la casa, mientras los leones se preocupan por expander su territorio y de cuidar que ningún intruso llegue y tome lo que tanto trabajo le ha costado (sus tierritas y su leonas, junto con las crías). Si el leon es muy chafa para cuidar lo suyo, otro llega y se lo chinga, lo corre y el nuevo mata a las crías, cosa que hace que las hembras entren en celo inmediatamente, para aparearse con su nuevo león, y seguir perpetrando la especie, aunque ahora con los genes del nuevo jefe.

Los cocodrilos entierran sus huevos en un lugar seguro y tibio para que sus críos nazcan seguros. Los cuida por un cierto tiempo, asegurándoles comida, mientras el cocodrilo macho simplemente sigue buscando con quien más aparearse.

¿Cuál es el comportamiento del ser humano?

¿Cuál es el comportamiento del hombre?

En realidad no hay un solo ser humano que se comporte exactamente como otro, y esto hace que cualquier plática sobre la diferencia entre hombres y mujeres sea tan escabrosa.

Primero que nada, México, por ser un país con tradiciones muy arraigadas, es un lugar donde los tabúes y la falta de información es pan de todos los días. Esto provoca mujeres desinformadas sobre cómo no embarazarse, sobre cómo no contagiarse de alguna enfermedad cabrona, sobre como decidir sobre lo que ella misma cree ser conveniente. Esto también provoca hombres que creen que el embarazo no es su culpa, que las enfermedades las portan solo las mujeres, que lo que él decida es lo que se tiene que hacer y se acabó.

Se que la mente cerrada de muchos hombres en el pasado (y aún en nuestros días) provoca que muchas mujeres crezcan y se muestren resentidas por cómo los hombres se desarrollan en sociedad tan libremente, al contrario de muchas mujeres, que tienen que limitar cosas como su lenguaje, sus relaciones sociales y hasta sus relaciones sentimentales con tal de encajar en el “estereotipo” de la mujer perfecta.

Esto de los estereotipos es una mamada. No hay una sola persona que cumpla con el mentado estereotipo, y quien tenga la osadía de acercarse un poco, tiene que conformarse con vivir una vida relativamente infeliz,

Hay un día de la madre, hay un día del padre, hay un día de la mujer, hay un día del compadre, hay un día del taco, un día de la familia, un día del abuelo, un día de lo que sea. No hay un día del hombre, y no veo ningún hombre quejándose, o quien sabe, puede haber alguno por ahí. Y seguro muchas mujeres en éste día puedieran decir “pues sí a mucha honra por todos los trabajos que nos ha costado luchar por nuestros derechos como mujeres”

Mi pregunta es, ¿No se supone que todos los humanos somos iguales? ¿No se supone que los hombres y mujeres debemos gozar de los mismos derechos ante la ley y la sociedad?

Todas las mujeres están de acuerdo. Pero hay ciertos detalles en los que debemos tener cuidado antes de hablar del tema, porque nunca ha sido parejo.

Me explico.

En algunos bancos, si eres mujer, te ofrecen una tarjeta de débito que puedes abrir con menos dinero, gozar de cuotas más bajas o más amplias y hasta un seguro médico. Hasta ahí de acuerdo, no hay problema. Cuando pregunté si había una opción así para un estudiante hombre o trabajador de bajo nivel como yo, me dieron puras negativas.

Esto me puso a pensar, pues no entendía realmente porqué es que mi cuñada podía gozar de mejores beneficios en un banco, si ella en ese momento no tenía trabajo, ni sueldo, estaba terminando sus estudios y dependía de mí para sobrevivir en esa gran ciudad; pero es mujer.

Es difícil que el gobierno y las instituciones tomen en cuenta todas las variantes que puede haber en cualquier situación legal y/o financiera, muchos menos las variables sociales. En ese momento, lo del banco, se me figuró algo así como pensar que a un estudiante en estados unidos, le pueden dar mejores beneficios por ser descendiente de afroamericanos, pero un güero simplemente se la pela. Esto no quiere decir que las minorías merezcan un trato escpecial, tampoco queire decir que las tengan que maltratar, o que si las maltrataron se les tenga que perdonar todo por los siglos de los siglos.

Todo tiene que pasar por un período de ajuste, pero de eso a dejar que el ajuste se convierta en un trato clasista (ya sea para bien o para mal) lo deja en el terreno de las injusticias, que tarde o temprano detonan otro tipo de comportamientos contrarios. El tratar de manera especial a los afroamericanos, a las mujeres, a los gays, a los minusválidos, no tiene porque ser motivo de discrepancias sobre quien tiene más derechos que los demás, pero sí un motivo o pretexto para considerar que las leyes no siempre se van a adaptar a todos, así como no todos van a ver de la misma forma cómo una persona se desarrolla en sociedad.

Opinar sobre los demás y sus derechos, es casi como decirle a cualquiera cómo debe vivir su vida, eso no está bien, pero si hay un día de la mujer, en la que la mujer recuerda que debe exigir los derechos de vivir una vida profesional y personal como se le de la gana, entonces no estamos siendo objetivos con respecto a los derechos, mucho menos con el trato que cada uno de los integrantes de la sociedad se merece.

Se que siempre va a haber hijos de puta que tomen ventaja de cualquier cosa, de la que sea, aunque seas minusválido, o pendejo, o simplemente distraído. Si ha habido gente que se aprovecha de las mujeres, no es sólo porque esas personas sean los provocadores de todo.

Si a una niña no le explican que por tener sexo con cualquier pendejo, se puede contagiar de alguna enfermedad rara, o embarazarse, entonces será culpa de sus padres por no explicarle, de ella por no investigarlo, y del hijito de la chingada que vino, la embarazó y se borró del mapa.

Si a un niño no le explican que por andar juntándose con esa bola de babosos marihuanos que pululan en el barrio, se lo pueden trepar a una patrulla y terminar en la cárcel, es culpa de sus papás por no advertirle, es culpa de él por andar haciéndole al chingón, y culpa de los pandilleros marihuanos que andan zonsacando gente para hacer pendejadas.

Los malos tratos a las mujeres son malos, también los malos tratos a los hombres. En general, la humanidad está en contra de sí, siempre nos quieren ver separados y peleándonos unos contra otros, total, les conviene que los intereses estén divididos, así compran más, así viven menos… así es más interesante vaya.

La mujer no tiene por que exigir sus derechos si ella misma no los hace valer. Hay hombres que son maltratados, golpeados, ninguneados, de la misma forma que muchas mujeres lo han sufrido a lo largo de los años. Ahora mismo hay muchos SERES HUMANOS siendo víctimas de la tortura psicológica de sus parejas, y ese es el tipo de chingaderas que hay que evitar, en las que hay que levantarse y exigir los derechos.

Si la mujer misma acepta que le traten mejor, por ser mujer, entonces ella misma está aceptando que es diferente y la igualdad social vale un carajo.

Pero, ¿qué crees?

Sí somos diferentes.

Los hombres contentos están sólo con un six, dos o tres amigos, y un buen partido en domingo. Un mañanero con su vieja dos veces por semana, y una salidita a caminar, o al cine o a cenar tacos. Los hombres quieren cosas así de sencillas, y respeto, poder.

Las mujeres son muchísimo más complicadas, pero básicamente quieren ser escuchadas, saber que su opinión cuenta, sentirse valiosas, imprescindibles, útiles, capaces y en algunos casos, independientes, realizarse como mujeres (lo que sea que eso signifique). Quieren respeto y a veces también poder.

Algunas mujeres simplemente han optado por crearse un rol, la gente les trata como ellas quieren, les respetan, les admiran, pero al final a algunas les gana el instinto de ser mamás y se convierten en madres solteras, que también son profesionistas, que también son varios etcéteras y se olvidan de ser buenas madres… o todo lo contrario: lo dejan todo por ser mamás.

Y a todo esto, ¿en donde queda el instinto de cazador del hombre y recolector de la mujer? Todavía somos reptiles, pero pareciera que tenemos que ir en contra de nuestra naturaleza real para ser humanos. El hombre ha cambiado el ir a cazar por ir a comprarse el nuevo dispositivo chingón del momento, aunque cueste un huevo y ya tenga otro parecido; la mujer ha cambiado el recolectar comida para hacerse de una colección de zapatos que nunca alcanza un límite, y después de un tiempo ya no sabe donde guardar.

Los hombres y mujeres nunca vamos a ser iguales, pero muchos de nosotros dejamos que los medios jueguen con nuestros géneros para hacernos cada vez más uniformes, más parecidos, más controlables; para que dejemos de confiar en nosotros mismos y nos dejemos en manos de los comercios manipuladores que te venden la idea de que no eres nada o nadie si no consumes sus carísimos productos.

Los hombres y mujeres nunca vamos a ser iguales porque nuestras necesidades son diferentes, porque pensamos diferente, porque actuamos diferente. Nuestras reacciones ante la vida toman otros caminos la mayor parte del tiempo, pero siempre coinciden cuando se habla de dos.

Los hombres y las mujeres nunca vamos a ser iguales, pero siempre se nos olvida que somos complemento uno del otro. Que podemos formar un buen equipo y que, de encontrar una buena pareja para nosotros, depende nuestra realización como seres humanos y la preservación de nuestra especie, que al final, es el objetivo que nos dictan nuestros genes.

Pensando

Matrimonios gay, quien se apunta?

Pues si.. en la mañana me levanté al baño y estaba prendido el radio reloj despertador. Mientras hacía lo mío, escuchaba lo que en la estacion esa que se escucha en todo méxico hablaban sobre las reacciones de varias personas sobre lo de los matrimonios gays y su ahora nueva capacidad de adoptar niños.

Está cabrón que en cosas como éstas, los medios de desinformción lo primero que hagan es ir a preguntarle al Cardenal Norberto sobre su (ya muy choteada y amañada) opinión. ¿Qué chingados creían que les iban a contestar, si no con negativas y alegatos mochos?

El mismo noticiero reporta que varios “abogados” cristianos y católicos se reunieron en las oficinas de la PGR para meter una queja y hacer ver que esas nuevas leyes aprobadas son “anticonstitucionales”, pues también atentan con la integridad de los futuros niños adoptados, alegando que tienen razones de peso y pruebas con estudios científicos (seguramente no realizados en méxico), aunque no mencionó de dónde sacaron estudios pues no en muchos países estan activas esas leyes, y pa joderla no en todos esos países se han hecho estudios a largo plazo y mucho menos son valiosos para nosotros porque se llevan a cabo en otro contexto social muy diferente.

No me preocupa que unos abogaduchos mochos vayan y metan quejas ante la PGR para revocar una ley que se acaba de aprobar, lo que me preocupa es que es que esas noticias aprezcan en los medios hasta que ya se aprobó, dado que desde hace un rato que les avisaron que andaban en eso. Por otro lado, los realmente beneficiados, no tienen ni voz ni voto en este tinglado, pues tal vez por miedo a represalias, por miedo al balconeo o porque simplemente los medios no se han arrimado para preguntarles a ell@s. No he escuchado en las noticias que algún grupo pro derechos humanos haga alguna declaración sobre lo chido que es que a los gays ya les permitan llevar su vida cada vez con más derechos, emparejándose con los que no sufrimos de esa jodida maña de los mexicanos de echarle mierda a todos, sobre todo a las minorías.

Me preocupa más que, con temor a equivocarme, que la gente se preocupe más en echarle mierda a los gays que tanto tiempo le han sufrido por sus derechos, que por lo que el gobierno nos está haciendo. Nos la está dejando caer, con vaselina, por otro lado, por donde no tenemos la guardia arriba, simplemente por el hecho de ver que las únicas buenas noticias las usan como un hueso que nos avientan pa que nos polaricemos y terminemos discutiendo y enfrentándonos por puras pendejadas, que pierden relevancia pronto cuando descubrimos que 100 pesos de gasolina cada vez es menos gasolina, que el impuesto a los depósitos en cuenta bancaria se multiplicaron, que la tortilla, el pan y en general cualquier producto del super baja de calidad para mantener su precio, o sube su precio namás, o hasta sube su precio y baja su calidad.

Yo de niño me di cuenta de la pinche crisis cuando de pronto las cocacolas costaban un chingo más, que las bolsas de Ruffles traen cada vez menos papas; ahora me doy cuenta de esta chingadera que se llama “capitalismo” que namás nos hace querer más cosas que no necesitamos realmente, pero también nos hace angustiarnos por sernos más difícil conseguir las cosas que sí necesitamos.

¿Neta vale la pena ir y aventarle mierda a unos weyes que aprobaron una ley para los gueyes que bien merecida se la tienen? ¿Acaso le tienen miedos estos abogadetes a que algún hijo les salga (o ya les salió) gay y que se lo balconeen sus colegas católicos/abogados por tener un hijo joto que está en contra de las leyes de diox?

¿Neta tenemos que estar siempre unos contra otros? Si el que realmente está contra nosotros se divierte viendo como nos chingamos sin compasión entre paisanos.

Somos parte de un ajedrez… no, mejor de uno de esos juegos de estrategia donde un chingo de monitos van detrás de otros más chingones y al final los que más se mueren son los de a pie, los que no traen lanza ni caballo, ni tienen nombre ni son diferentes a los demás. Eso somos para esos que manejan todo el pedo.

¿A tí que te importa si los gays se pueden casar y adoptar chamacos? Yo la neta estoy feliz porque tengo varios amigos gays (en realidad son un buen) que bien pudieran algún día sentar cabeza y poder echarse una matrimoniada legal sin pedos. En otros países los matrimonios gays son los que menos índices de divorcios tienen; también vi en un programa de TV sobre matrimonios gays que crían hijos adoptivos, la cosa es calmada y si cada quien define su rol pos no debe haber problema.

El problema sería que los hijos de los matrimonios gays se podrían enfrentar a algo que es traumatizante de cualquier forma: la alienación que le provoquen sus compañeros de escuela…

Mediten.

Lo que no se dice

Hola hola queridos animalitos de la creación. Es para mí un honor estar de vuelta en forma de letras dentro de su cabecita imaginativa, creativa y llena de neuronas sin utilizar (como en mi caso). Ahora es un tiempo un tanto raro pues se me han presentado unos flashbacks bien cabrones últimamente, casi todos detonados por la catarsis que me provoca la fecha cercana del aniversario de la muerte de mi padre, que fue hace dos años (wow ahora mismo me doy cuenta que tengo un poco más de dos años escribiendo en este blog).

En fin. Resulta que me estaba acordando de la primaria, la pequeña escuelita donde terminé estudiando los años que me restaban por terminar la primaria, después de una infancia llena de mudanzas y la falta de mi madre por las dificultades que le provocó el nacimiento problemático de mi problemático hermano, aunque ahora es todo un pan con nata el muchacho.

Recordé sin querer todos los problemas que tuve en esa horrenda escuela donde “el mejor maestro” era un hijo de puta que le decía gordas a mis compañeras e imbéciles o inútiles a mí y a mis compañeros. Era como la antítesis del bonachón gordito bigotón, pues este era un cabrón flaco de ojos saltones y peinado de “dumb and dumber” (el que hace Jim Carrey).

Este cabrón nos pedía rollos de papel para el baño, dos al mes, para que nosotros tuviéramos con qué limpiarnos la cola después de ir al trono, pero da la casualidad que ni siquiera nos dejaba ir al baño. Es más, un día tuve que convertir la manga de mi suéter en receptor de mocos porque el hijo de la chingada no me quiso dar dos cuadritos de los rollos de papel que llevé, para sonarme la nariz. Además de eso, a mi mamá de le ocurrió ir a comprarme de ese papel de baño que lo hacen con billetes de dolar, por lo pinche caro que está, huele bonito y se siente bonito, pero nunca lo sentí ni lo olí porque mi mamá lo compró namás para eso, para llevarlo a la escuela y que no vieran que éramos unos rotos jodidos que sólo comprábamos papel de lija para limpiarnos el culo, porque solo para eso nos alcanzaba ¬¬ .

Ese profe nos empezó a enseñar de las peores actitudes que se le pueden enseñar a un niño de poca edad, como tirarle mierda a todo lo que se nos atraviese, bueno en sentido figurado. También estaba chido agarrar a las pequeñas mujercitas del salón a comprarle refrescos o panquecitos con gotas de chocolate, haciéndonos misóginos desde los diez años.

Otra cosa que no estaba chida, ni mucho menos divertida, era que se la pasaba tirándole la onda a la maestra de educación física. Era todo un Don Juan frustrado, aunque el tipo ni tuviera hijos o esposa, a sus ya casi cincuenta años y sus calva que solía envolver con cabello crecido de un lado como si fuera queso oaxaca, no cejaba en el intento por llevarse a su “rinconcito del amor” (como alguna vez lo escuché referirse a su viejo volkswagen) a la maestra de educación física, que lo único bueno que tenía eran sus lentes de marca y unos enormes chamorros/pantorrillas que hubieran podido noquear a cualquier distraído piropeador en movimiento.

Lo único bueno que tenía el zoquete ese es que a veces, muy pocas de verdad, nos metía a concursar por cosas buenas que a un niño de diez años no se le hacen tan buenas; un día se le ocurrió hacer un concurso de inteligencia espontánea y ofrecer como premio un libro guía de matemáticas para ingreso a secundaria. Esa vez me la discutí explicando en qué se parecían las fórmulas y el proceso para sacar el área de un círculo y de un octágono (por ejemplo) de una forma coherente y sencilla… me gané el chingado libro pero al levantarme a recogerlo no dejó pasar la oportunidad de decir en voz alta “apláudanle a su compañerito el cerebrito que por fin sacó un buen chiripazo para hacer algo bien”, y en lugar de aplausos recibí risas y manotazos en la nuca camino de regreso a mi mesabanco.

Crecí con mucho resentimiento a ese maestro chaparro que se peinaba como bola de queso para derretir, pero saliendo de la secundaria me olvidé de él.

—–

Más de doce años después de eso, ya en la universidad, estudiando una ingeniería, salí con mi mochilota y mis delgados tenis a perseguir el camión que ya se iba. No lo alcancé y quedé envuelto en una buena nube de humo negro que me hacía cerrar los ojos.

Regresé al parabús y me senté. Mis audífonos me distraían graciosamente con la música que cargaba en mi viejo discman que en ocasiones me animaba con cumbias. A mi lado se sentó una fina figura oscura. Un pequeñísimo hombre, delgado, con la cara llena de cicatrices de un pasado lleno de acné, una delgada mata de cabello que salía desde la nuca y se enroscaba en las orejas, lentes gruesos y un portafolios con un rótulo de una aseguradora todo raído e incompleto.

De inmediato supe quién era… me levanté y lo miré a los ojos, esperando adivinara en mi dispareja barba, mis desgarbadas vestimentas y mi larga y descuidada cabellera, algún rastro de un niño de 10 años que se quedó esperando una disculpa, pero también algunas palabras de admiración.

Pero no… me miró. Sus ojos eran cavernosos, saltones pero cavernosos, vacíos, membranosos y cansados, tristes…

– Disculpe, no es usted el maestro José Trinidad?- Le dije nervioso

Bajó la mirada e hizo una mueca que yo recordaba, aunque le provocó más arrugas que antes.

– Sip … nos vemos –

Y se levantó pesadamente y caminó por la angosta banqueta, con su pequeña gabardina, abrazando su portafolios hasta que el frío del horizonte lo convirtió en un punto y luego en nada.

Tomé mis audífonos y los coloqué de nuevo sobre mis frías orejas… y en la mente, bailé una cumbia abrazado de un libro blanco con verde que decía “Guía de Matemáticas para ingreso a Secundaria”… gracias a ese concurso pude sufrir menos con los números y eso me cambió la vida… creo que finalmente el que había quedado a deber era yo.

Gracias por el libro profe.


Mueve montañas…

Otra vez, despertado por los constantes cánticos religiosos de los vecinos desmadrosos (vivo justo a un lado de un templo cristiano, escuela y canchas de soccer, todo en uno), es que me pongo a pensar qué chignados es la fe.

No la fe esa que dicen que “creer en diox aunque no tenga religión”, porque pos eso como quiera. Pero me refiero a las manifestaciones de los individuos para dar “fe” de la magnitud de su fe. Me explico.

Un amigo (que en paz descanse) era compadre de mi papá (que en paz descanse). Mi amigo, Aurelio se llamaba, dividía su vida entre el trabajo, la familia y la iglesia. Daba cursos de alfabetización, iba y arreglaba la iglesia para algún evento, les armaba la instalación eléctrica para la kermesse, tomaba cursos sobre la biblia algunas noches a la semana, a pesar de su exigente trabajo de jefe se soporte y distribución de una empresa de computadoras de bajo costo. Por otro lado, iba y venía todos los días para estar con sus hijos, aunque era de la filosofía de “los hijos que diox nos de” porque así lo dice la iglesia, por lo que a los tres años de casado ya tenía dos niños y una niña. Era todo un soldado de la fe, su mujer lo seguía (a veces más a huevo que de ganas) a todos lados, cargando con pañaleras y biberones y niñitos juguetones y para nada llorones.

Eso sí me admiraba, tener tanta energía para hacer todo eso, y aún así educar a sus hijos de modo que fueran autosuficientes (digo, a un nivel prudente) y si se caían o golpeaban levemente, se ayudaran entre ellos mismos o simplemente se levantaran a sacudirse sus pantaloncitos y seguir jugando. Me encantaba ir a su casa a molestar sobre computadoras y de paso recibir una invitación a comer tacos de huevo con chorizo.

Aurelio murió de una enfermedad horrible y rápida: Leucemia. No creo que no haya tenido defectos en su personalidad, pero de verdad era toda una persona ejemplar que no dejaba dudas de la intensidad con que vivía. Su fe, a pesar de ser muy religioso y asistir todos los domingos a la iglesia, los martes y jueves a las pláticas y ayudar con lo que se pueda, era por demás pura, a mi modo de ver, pues también se preocupaba por enseñarle cosas útiles a sus hijos, ayudarle a su esposa en lo que pudiera, y ponerle empeño a mejorar su trabajo, a pesar de tener muy pocos estudios.

Nunca lo vi haciendo una “manda” o “penitencia” por favores recibidos por algún santo o chingaderas de esas. Nunca.

Y aquí viene mi duda. Mucha gente promete pendejadas como “si me ayudas en esa dioxito, te juro que me voy de rodillas a visitar a la Virgencita de Guadalupe”, o mamadas como “si me cumples esta te prometo que te iré a poner una vela diaria durante un año, pase lo que pase”, “si lo curas me voy caminando desde tal lugar hasta tal lugar a visitar el cristo fulano”.

Pero yo me pregunto ¿De verdad les sirve de algo irse de rodillas hasta el templo a ver a la virgencita? Porque no mames, alcancé a ver a mi abuela irse de rodillas desde la casa hasta el templo, que está como a trescientos metros, y la neta las rodillas de una anciana de setenta y tantos años no acaba muy bien de sus rodillas después de tal esfuerzo.

Mi papá prometió llevarle flores a la virgen y caminar de rodillas hasta el templo que le dedican (en la ciudad de México) si lo curaba de la espalda aquella vez que estuvo a punto de quedarse parapléjico y tuvo que aprender a hacer todo de nuevo, caminar, sentarse, etc. Se que el que lo curó realmente fue el traumatólogo que lo atendió, el infectólogo que lo ayudó, el internista que los asistió y la enfermera que les llevo un juguito y un pan a media cirugía. Tambien se que con la ayuda de diox la mano del doctor no tembló y la anestesia no hizo estragos y la rara infección en la espalda no se propagó hacia otros organos, pero creo que le restan mucho mérito al esfuerzo de los doctores, que sus años de chingarse han tenido, como para decir que fue una obra de diox. Se que diox tiene mucho que ver, pero para alguien que justo se acaba de recuperar de una cirugía mayor en la espalda, irse de rodillas a ver a la virgen de Guadalupe se me hace una mamada.

Por otro lado, están los que no pueden imaginarse otra cosa por hacer más que, en sentido figurado, darse latigazos en la espalda para agradecer los favores recibidos. Creo que todo este rollo es todavía más morboso de escribir, porque hay tipos que realmente lo hacen; se latiguean con cuerdas gruesas con clavos amarrados en la punta. Y lo hacen para demostrar su fe.

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Bien podrían enseñar a alguien a leer, ayudar a un albergue de perritos sin hogar, colectar las monedas de baja denominación que hay tiradas por la casa y donarlas (envueltas en un billete de alta denominación) a una casa horas para niños huérfanos, escuchar a los ex drogadictos que te venden burritos o cualquier cosa con tal de no caer en el vicio otra vez, aprender a tocar un instrumento, leer un libro y hacerle una reseña realista, salir a caminar y crear lazos familiares más fuertes con tus hijos, primos, padres, limpiar la casa y donar los juguetes viejos que aún sirvan, inventar un modo para reciclar las cajas de cartón o las bolsas de plástico que se están acumulando debajo de las escaleras, no se… hacer algo útil para la comunidad.

Si he sido bendecido con la fortuna de seguir vivo y haberme curado de mi enfermedad, creo que lo que diox menos quiere es que me vaya de rodillas a la iglesia todos los días a las 5 de la mañana cuando todavía hace frío. ¿No se puede uno permitir disfrutar de lo que hemos recibido sin preocuparnos por regresarle a diox algo a cambio? ¿Qué no se supone que diox, en su calidad de ser supremo, hace o permite las cosas simplemente porque se le da en gana?

Se me hace curioso como muchos dicen”si diox quiere” cuando platican sus planes. Si se te hace, dices el consabido “gracias a diox” (si es que te acuerdas) pero si no se te hace, muchos se hacen pendejos y ya ni dicen nada, otros más dicen algo así como “es la voluntad de diox”, pero si no era la voluntad de diox desde un principio, entonces ¿Cual es el problema?

Si las cosas que no se nos cumplen son voluntad de diox, ¿Será que esos fines de semana que no estudiaste para el examen o preparaste tu coche para un viaje no significan nada y no influyen en la decisión de diox sobre si ayudarte a pasar o no el examen?

A mi modo de ver las cosas, cada quien tiene las cosas por las que se a esforzado por obtener, y si tiene alguna forma de agradecer, podría ser dando algo a la comunidad, a tu familia, a tus amigos, a los que pueden aprender algo de tí. Puedes llegar a sentirte útil de muchas formas, incluso sacar más provecho de tu ventajosa situación por la que te sientes agradecido.

La mamá de algún asesino no tendría cara para pedir favores religiosos para su hijo, pero aún así hasta puede llegar a rezar para que le concedan el favor de “no ver a su hijo en la carcel”, que es incluso más deshonroso que saber que su hijo es asesino. Si, ese es el tema de uno de mis próximos post. Pero bueno, volvamos al punto.

Las iglesias enseñan algo a sus discípulos, lo hacen de forma guiada a través del sermón, prácticas comunales y estudios múltiples de la biblia, en sus muchas interpetaciones. Las iglesias no pagan impuestos y a veces no pagan servicios, o los pagan con descuento. Los mismos feligreses aportan de su dinero y muchas veces de su esfuerzo laboral, para levantar un templo, que muchas veces sirve como foro para prácticas menos complejas como clases de regularización para niños de primaria, clases de catecismo, venta de comidas y hasta juegos mecánicos ( lo que sea con tal de recaudar dinero para la iglesia ), bueno, aunque sea solo por la venta de comida. Yo mismo estuve en un coro de iglesia, tocando la guitarra y cantando. Todos los fines de semana estaba ahi con mis amigos del barrio, esperando la hora para cantar en la misa.

Pero al final nunca recibí nada a cambio. Y no me refiero a la limpieza de conciencia, ni a la falta de culpa, ni a la definición de mi identidad religiosa, vaya, ni siquiera una charla serena, inteligente e interesante con algún cura, padre o religioso.

Y me tocó ver a muchas señoras que lo único que tienen por hacer, después de su jubilación o enviudez, es ir a la iglesia y darle todo lo que tiene: los pocos años que le quedan de vida, el poco dinero que le llega. Acá en el norte de México está bien cabrona una campaña de la iglesia católica (con carteles en parabúses iluminados y varios espectaculares) donde dice que diox es la salvación, y que el diezmo es su ofrenda.

¿Neta neta se la creen así de obvia? ¿No se supone que el diezmo es ya casi casi hasta ilegal? En la iglesia donde yo iba a cantar llegana un cura en un coche del año, la versión equipada de ese coche que no cuesta menos de 200 mil pesos (unos 16 mil dólares), y era de él. De donde sacaba dinero para ese tipo de lujos (porque tenía varios  lujos) no lo se, pero no creo que las misioneras que le ayudaban hubieran podido siquiera tener para comprarse una bicicleta.

Se que la gente siente bonito estar en su iglesia, y cantar y alabar a diox como ellos saben. Pero la neta cosas molestas como conciertos que duran horas y horas desde la mañana (como acá a un lado todos los viernes, sabados y domingos desde las 8 de la mañana), individuos castigándose a sí mismos para agradecer los beneficios recibidos, viejitas sin saber que hacer con su vida más que estar en la iglesia porque eso fue lo único que se preocuparon sus padres en enseñarle, padres presionados por cumplir con sus deberes religiosos mientras sus hijos los esperan impacientes en casa para contarles su día en el kinder, familias bien pinche numerosas porque “son los hijos que diox les da” pero la iglesia no les ayuda a mantenerlos en la escuela o bien comidos, drogadictos recién rehabilitados que piensan que esa fue su única opción y que el poder de diox es el único que los podrá salvar, sin saber que su voluntad para darse cuenta que necesitaban ayuda fue lo único que les ayudó a salir del pozo, fiestas nacionales perdidas o evitadas porque “es adorar a una imagen pagana”, cuando lo que importa en esos días es estar en familia y descansar.

Aquí un cartón del Monero Hernández

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¿De verdad está muy cabrón darse cuenta? ¿De verdad tienes que sufrir física, psicológicamente y socialmente por tener tal o cual religión? ¿De verdad tengo que sufrir el ser un inadaptado porque no tengo religión y hablo con diox a mi manera?

Chale…