Bisquets

Todos comían gustosos, sin empacho, sus bisquets, ignorando que esa sustancia que no tenía olor ni sabor, bueno, sí un poco pero muy poco, los haría correr desnudos y alocados en cuanto entrara en su torrente sanguíneo… platicaban sobre el clima y otras nimiedades. Todos, al despertar, habrían recordar la de cosas que hicieron, ya encerrados en los separos del ministerio público…

Teorías

Tengo una teoría.

Hay una señora que cada que paso por esa calle, está siempre sobando las hojas de un eucalipto. Tengo la teoría que el alma de su marido muerto está dentro del árbol, por eso ella lo acaricia todo el día.

También tengo la teoría que el señor que vende los tacos de guisado a un lado de la coladera que está a un lado de la oficina, es el dueño del Mustang GT negro último modelo que está estacionado justo a un lado de donde pone su puesto. Me imagino que antes lo estacionaba lejos, pero ahora se le hace más fácil mejor ponerlo ahí porque en la mañana tiene que bajar las cazuelas con los guisados y están algo pesadas.

También tengo una teoría sobre la gente que va a comer a esos puestos de comida que están a un lado de la coladera de acá afuera. Todos ellos le ponen alguna droga adictiva a las tortas, panes y tacos que venden, así aseguran clientela por un buen rato. Hay gente que, a pesar de la pestilencia que se libera desde esa coladerota, ahí están remojando su panito en café sin empacho.

También tengo la teoría de que hay gente que simplemente le gusta el olor a coladera.

También tengo la teoría que no hay un solo barrio en el DF que no huela a coladera al menos una vez al día. Cosa rara en cualquier otro lugar de provincia en el que haya vivido o vacacionado antes.

También tengo una teoría sobre las chicas guapas en el DF. Todas son muy lindas y de mente abierta, pero o ya tienen pareja o simplemente no quieren tener.

Las chicas verdaderamente guapas, inteligentes, emprendedoras, solo voltean a ver a los que las ven, si es que están bien vestidos y de sus bolsas cuelga el llavero de un Mercedes como mínimo. Aún así esas chavas nunca van solas.

Tengo la teoría de que para conseguir novia acá, si es que algún día se me ocurre y no me da flojera, tendría que dejarme crecer la barba, comprarme un gorrito curioso que poca gente usaría, comprarme unos pantalones entallados y un tocadiscos de acetato. Ah! Y usar unos lentes enormes y hablar de cómo fue que estuve en el primer concierto de Radiohead en México cuando todavía eran unos “chavales poca cosa”, a pesar de que yo solo tenía poco más de 10 años y todavía no descubría las delicias del rock alternativo…

Pero es sólo una teoría…

Pues sí…

Resulta que hoy es mi cumpleaños.

Ya 27 años está cabrón. Estar cerca de los 30 medio deprime, pue spoca gente admite tenerle miedo a la vejez, pero también tenerle miedo a morir. Aún así, creo que le tengo más miedo a perder el tiempo, y creo que en eso se traducen muchos de esos miedos con respecto a la edad.

No quiero ser de esos weyes que a los cuarenta se compran un coche deportivo y se ponen a perseguir señoritas veinteañeras… la neta no quisiera que mi vida para entonces sea tan poco placentera como para hacer ese tipo de boludeces…

Cuando era niño pensaba que haría muchas cosas, pero casi todas de esas cosas pensaba hacerlas antes de los 25 años… pa joderla no he hecho muchas de esas y ya estoy medio jodido como para ponerme a hacer las que me faltan. Una rodilla me flaquea, la panza me estorba, la falta de condición me aqueja y la gastritis me tumba en cama cada cierto tiempo.

Sé que debería mejor ponerme a festejar como loco (aunque eso ya lo hice hace dos años) y hacer una mega fiesta que dure hasta el otro día y la madre… pero la neta ahorita que digo "estaría chido hacer tal cosa…." ya las ganas y los ánimos están muy bajos como para ponerme a desvelarme y tratar de despertarme temprano al otro día para ir a la oficina (a estas alturas voy a diario)…

Ser adulto apesta… pero ser adulto con ese tipo de frustraciones apesta más… eso y mi disco de Harry Conick Jr.

En fin… voy a hacer lo posible por no deprimirme y mejor disfrutar la hamburguesota que me van a regalar acá en la oficina… pero primero me tomo mi pastilla pa la presión, no vaya a ser….

Abúr!!

Añeñe pu ñeñe

Habiendo escuchado un reportaje, entrevista y performance de Lazcano Malo (así se llama, cantautor tamaulipeco) me quedé fascinado con la letra de una de sus rolas (aquí se las linkeo pa que lo escuchen en youtube, nótese que hace buen uso de la filosofía del famosísimo “Filósofo de Güemes” que es toda una liana de señor y aparte es conocido de mi jefa).

Estando acá en el norte, pues de pronto uno se puede encontrar de chiripazo con personalidades que son nativas de acá, sabiendo moverse entre el bajo mundillo de los artistas mexicanos contemporáneos.

Un día se nos emparejó y después rebasó una camioneta donde venía el wey barbudo de Control Machete, creo que lo llevaban al aeropuerto de Monterrey. Acá en Saltillo dieron un concierto de fin de gira los de Kinky (que de hecho no fue oficial, pero como era el aniversario de Saltillo, pues el gober y el presidente municipal se organizaron pa traernos desde Manzanero hasta Café Tacuba… estuvo chido.

Un día, con una chamacona en los tacos, me levanté para ir a lavarme las manos al rincón donde está el lavadero con su dotación de jabón de Roma, cuando de regreso divisé a un wey greñudo medio rizado, de mechas güeras, narizón tipo boxeador y ojo chiquito, vestía una camisa medio vaquera a cuadros y usaba largas las uñas de la mano derecha… justo en ese momento me vino un flashback de días anteriores en los que había buscado fotos de Lazcano Malo, se me ocurría que como era guitarrista y cantautor, pues se dejaba las uñas largas como muchos guitarristas que conozco. En ese momento miré a su alrededor y ví a dos muchachas que se parecía a él y a una señito que se parecía un poco a él. Deduje que era su familia y pos se me hizo chido que los llevara a los tacos de la “Hacienda”, donde hacen las mejores campechanas que he probado en Saltillo.

En fin, regresé a mi mesa algunos segundos después, pero con la duda de tener o no valor para ir y preguntarle a ese fulano (que se veía más chaparro que en las fotos) si me podría firmar una servilleta olorosa a tacos.

¿Qué trais?- Me preguntó ella.
Mira… ese wey es Lazcano Malo, el que compuso la de “La papa sin catsup” –
¡Ah! ¿Es ese?-

Y lo miraba con recelo y cierta curiosidad.

Pues se ve medio jotón-

Y a pesar de la frase, no dejaba yo de ponerle la vista encima, aunque de a ratos el fulano se daba cuenta y me miraba de reojo o a veces casi de frente y nada más levantaba las cejas, aunque no dejaba de platicar.

No, no se, pero se parece un chingo a ese wey y me cai de madres que hasta tienes las uñas largas para tocar la guitarra más chido –
Hmmm… pues a mí se me sigue haciendo medio puñeñe-

Y cuando dijo esa frase me empezó a dar pánico… ¿Y qué tal si todo ese tiempo estuve echándole ojos a un puñal habiéndolo confundido con alguien famoso que se le perdona todo hasta que se ponga rayitos en las greñas? Digo, es que ese wey es la neta y no quería perder la oportunidad de pedirle aunque sea un apretón de manos.

Pero creo que igual me hubiera podido pedir otro tipo de apretones… así que mejor ahí me congelé.

Unos instantes después, ya habiendo terminado mis tacos, el tipo se levantó y entonces caí en la conclusión de que no era Lazcano (por suerte) y que precisamente era el wey más puñeñe que había visto desde que llegué a vivir Saltillo (¡Hay Diositosanto!). De hecho le faltaba esa pancita macha de los machos que somos retemachos y rete panzones, pero nel… ya levantado caminó con moditos puñeñescos hasta con la manita levantada por si había duda y pos hay que pena andarle echando ojos toda la cena a un joto que al final ya ni se parecía al wey ese chingao… eso me pasa por irme a cenar sin lentes…

Lo weno es que no iba solo y pos que chido, no vaya a ser que de haber ido solito se me hubiera lanzado encima ese wey encima y me cai que no lo platico…

Chales toy retependejo

Mi abuela (dos)

Tengo la fortuna aún de contar con mis dos abuelos maternos y el papá de mi papá. Los tres ya tienen como ochenta y tantos años, así que cada vez nos toca tratar con viejitos necios que no se acuerdan donde dejaron la medicina o piensan que el programa de Siempre en Domingo va a regresar pronto.

Mi abuela Nemesia, es la mayor de una familia de ocho, donde la menor es casi como la hermana mayor de mi mamá (jojojo mi tía Mona es la pura onda).

Mi abue está delgadita pero tiene pancita, pues hace no mucho la operaron (¡Al fin!) de una hernia que tenía cuajada desde hace ya muchos años de pensar que era solo su psique hipocondriaca que inventaba males de cualquier tipo con tal de salirse de la casa y hacer como que va al médico.

El otro día nos platicó un tío que la llevó al doctor del ISSSTE, que al llegar le valió madres todas las ñoras que llevaban formadas desde quien sabe que altas horas de la madrugada y a todas les dió maduguete metiéndose al consultorio del doctor que la atiende, todo en medio de improperios y mentadas de madre.

“¿Y qué y qué? ¡Si ‘mija paga pa que a mi me atiendan!” les reviró.

Abrió la puerta del cubo ese donde atienden y a media consulta de otra paciente que tenía las enaguas levantadas para una inyección, fué y se sentó en la sillita de plástico para que le re hicieran la receta de la pastilla pa los nervios.

“¡Hay Nemesia, la paciente más necia!” Reprochaba el doctor mientras mi tío contemplaba como la otra señora se acomodaba las enaguas en medio de un reclamo susurrado por haber hecho mostrar sus tepalcuanas a toda la prole formada que no esperaba tal espectáculo.

Así, el doc dibujó un garabato en el papel y se lo dió a mi abuela. Mi tío la tomó del brazo y tranquilamente abandonaron la clínica quince minutos después de haber llegado… creo que la senectud da chanza de hacer muchas travesuras que no pasan como tal.

…………..

En otras noticias…

Se fué  la luz toda la tarde ayer en la oficina y nuestro instinto troglodita afloró…

Si ya se ya se ya se

Ya se que no les gusta que ande uno de mamón presumiendo pendejadas como “ya tengo compu nueva” o poner la foto de un coche nuevo en la ventanita del messenger; pero creo que hay gustos que nomás uno nunca se ha dado y, cuando parece ser que ahora sí vale la pena, sin saber cómo, las cosas salen bien.

No… no jui a pelearme a codazos y flatulencias contra los otros formados en la fila, porque eramos muy poquitos y la mitad compraban boleto pa un partido de soccer, otros para el teatro, y solo tres o cuatro para el concierto.

No… tampoco me levante pendejamente temprano (como quiera dormí mis ocho horas de sueño embellecedor) y alcancé a desayunar chingonamente.

No… tampoco llegué temprano a comprarlo, ni mucho menos me tardé las milochomil horas en llegar a que me atendiera la gordita que me atendió.

No… tampoco me compré el boleto más pinche caro nomás por darme el gusto (luego me quedo sin tragar).

No… tampoco me compré el que está cerca de las bocinas ni nada por el estilo. General y en medio, todo chido, suficientemente cerca para verlos, y suficientemente lejos como para no chingarme los oídos.

No… no los conocí por su gastadísima rola CREEP, sino por un LP que compré que se llama MY IRON LUGN (que es mi rola favorita de las viejitas) y por otro lado, a mi sí me gustaron el KID A y el ANMESIAC (que compré originales y después me robaron).

No… no los conocí ya ruco cuando alguien me pasó su discografía completa en MP3, el 90% de sus discos los he comprado al menos a un año de su salida.

No… la neta no me gustan todas sus rolas.

Pero sí… me gusta su música y creo que valió la pena no sufrir una fila interminable para comprar un boleto; estoy seguro que me la voy a pasar bien, pues me la he pasado bien a todos los conciertos que he ido (menos al de Jaguares, ¡Puaj!); tengo muchos motivos para creer que los fans de la música de Radiohead son similares a mí, no los desprecio y tampoco los satanizo; espero sea una buena velada y también espero que no cancelen o algo por el estilo. Si al final no los veo, no me voy a morir, pues bendito Alá, alcancé incluso a ver en vivo a don Compay, del que también soy ferviente admirador; tampoco sufrí en el concierto de Sigur Ros en el Festival Colmena, al que asistí muy bien acompañado por una de mis mejores amigas, además de haber podido regresar en el primer autobús de regreso, sin contratiempos, todo tranquilo y sereno.

Creo que mi experiencia en los conciertos ha sido muy favorable, pues mi maña esa de engentarme fácil hace que me retire en cuanto empiezo a sentir los últimos acordes de la que creo que es la última rola. Eso me facilita encontrar taxi, salir de ahí sin tanto tránsito, alcanzar a ir a los tacos, y llegar a acostarme a la casa a gusto cuando todavía un gentío busca como salir del lugar del concierto, hora y media después de terminado éste.

Uno que sí fue la excepción, el primero de Natalia Lafourcade en Morelia. La gente se empezó a ir cuando terminó de cantar las rolas de su disco, y se puso a cantar de forma acústica unas nuevas que estaba componiendo.

Pobrecilla, se le veía el esfuerzo por no angustiarse cuando terminó su segunda rola acústica y ya todos se habian ido, menos mi novia Carmen (que en su tiempo fue memorable) y yo.

Así que bueno.. ya tengo boletos para el concierto, y creo que será buen tiempo para ser paciente, ps total. Ya después de tantos años escuchándolos, creo que es justo verlos en vivo aunque sea una vez. 

A los compadres que compraron boleto pal 15, ¡Ahí nos vemos carnales!

Aburrr