Azar

Algún día fui solo agua, sólo tierra y sólo aire. Algún día pasé por ser la comida de esquimales o el desecho de un milenario caballo. Algún día sin saber pasé frente a tus ojos, que entonces solo eran un cristal de sal deshaciéndose en el fondo del mar. Algún día toqué tu mano, sin saber que tú la tomarías de regreso mucho tiempo después.

Fui la mano de un obrero que vivió de construir cosas, fuiste el pequeño riachuelo de donde un lobo bebió agua. Salimos los dos de los restos móviles de una roca que vuela por el espacio, insomne ante su quehacer cósmico, viajante y delirante, en la justa sincronía para que muchos seres despertasen.

Fuimos parte de una misma nube antes de precipitarnos como gotas en el infinito mar, disolvernos en el vaivén voraz del tiempo. Hasta volver a encontrarnos, sin saber, detrás uno de otro, existiendo a destiempos y a deshoras. Algún día tuviste ojos y boca y viajaste y besaste y dormiste, mientras yo era solo raíz. Algún día fui corazón, uno desubicado y ocupado, mientras tú tan sólo eras nuez.

Y sin querer un día tuvimos que coincidir. Como hemos coincidido con todo lo demás cada vez que damos una vuelta al mundo… Por azares del destino.

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