No escribo porque…

No escribo porque el mundo es extraño y común a la vez.

Déjame explicarte.

Estoy conociendo lugares nuevos, personas, atardeceres y amaneceres. Estoy experimentando dolencias varias y múltiples, diferentes a las anteriores. Estoy sintiendo cosas diferentes cuando me descubro una pestaña en el dedo y de forma cursi le soplo frente a ella deseando no perder su mirada de mi vista, cada vez, todas las veces.

El mundo es un lugar extraño porque mi horizonte cambia constantemente. Es curioso como uno, cuando cuenta las aventuras viajeras, hace que los demás imaginen un pasto verde verde verde de este lado del país.

El mundo es un lugar extraño porque ahora resulta que sí, mis sueños (que no el ideal que piensa uno para si, sino lo que me llega a la cabeza en golpes de destino adelantado) se han cumplido a cabalidad desde siempre, lo bueno, lo malo, lo horroroso y lo hermoso.

Escribir en un mundo extraño es lo más tonto que podría hacer. No puedo. Ese mundo extraño me distrae, me tiene alerta, atento, despierto y voraz. Constante de encuentros, adolece de angustias extremas, pero lo nuevo siempre interesa, aunque huela feo, aunque de comezón, aunque apriete y rechine un poco al dar el paso izquierdo pero no el derecho.

Ella busca entenderme, igual que yo a ella. También nos he descubierto como un buen dúo, uno que, como todo buen equipo, busca compensar los huecos que vayan surgiendo, para ser sencillos, eficientes y afectuosos. Eso también es nuevo, y es bueno, y me gusta.

El mundo es un lugar común, pues como en todas las familias, se nos deja saber de las desgracias cercanas, aunque a veces también las propias tienen su peso. Las lágrimas que puedan rodar por nuestras mejillas, no son más o menos que las sonrisas que quieran hacer brotar de golpe una tarde de lluvia con sol.

El mundo es un lugar común, pues el pasto es igual de verde, el aire es igual de tibio, el cielo igual de azul, con sus tonos amoratados y anaranjados por la tarde. Sólo que ahora el mar está cerca, y la brisa no enfría, y la lluvia no para, y el mar no tiene marea, y la gente es bajita y morena, y estamos lejos del mundo conocido.

El mundo es un lugar común porque las oportunidades son las mismas, el dinero siempre falta pero el amor bien que rinde. El calor siempre aprieta pero el fresco ahora se aprecia mucho más. Las guitarras se desafinan, pero a cambio la voz entona mejor. El mundo es un lugar extraño y común a la vez… Y no escribo porque el mundo se ve diferente.

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