Le he pedido tanto a Dios…

Se que hace mucho que no estás, pero también me gusta pensar que no te has ido.

Que miras hacia donde estamos mi hermano y yo, que la cuidas a ella y a los que fueron tuyos.

Tengo algo que contarte.

Te extrañé mucho, demasiado. Tanto como para engañarme y buscarte en otras caras, en otras voces, en otras letras. En lugares que no eran tu tierra, y en lugares que sí. No supe buscar en mis propios ojos tu escencia; los retazos de tu voz que, al teléfono del otro lado, se multiplican; en mis letras, a la distancia, se incitan; en mis manos, con el tiempo, se hacen evidentes. Y no te encontré, no supe buscarte donde siempre estuviste.

Pero ahora se que ya no necesito buscarte, re encontrarte; enfocar los recuerdos y soñar con agregarles más detalles que bien que mal, por muy verosímiles, no existen, o tal vez sí. Sigues aquí, nunca te fuiste.

Y aquí me tienes, re haciendo partes de mi vida como alguna vez todos tenemos que hacerlo para poder continuar.

Pero no, esta vez no quiero darle tantas palabras de boutique a este texto, porque tú no eras así.

¿Te acuerdas cuando fui a mi primer congreso de diseño fuera de la ciudad? Ese viaje empezó a cmabiarme la vida poco a poco. Sin saberlo, iba a encontrarme con las circunstancias correctas para re hacerme más adelante. Tú me prestaste el dinero para ir, como todos esos prestamos que los papás le hacen a los hijos, si… ya se.

Fue entonces cuando la conocí. Sí, yo tampoco lo sabía.

Nos re encontramos hace poco. Bueno, no se, casi 6 meses son poco, pero muchos años platicamos de una sola forma. De esa forma en la que se puede conocer a alguien por sus ideas e ideales, por su inteligencia y sus formas de vivir la vida, de reaccionar frente al mundo… ¿Te acuerdas que me dijiste que así conocías a mucha gente? a todos esos que leíste alguna vez y que terminaron en mi librero, leídos y re leídos.

Recuerdo que en mi familia, lograron tú y mi mamá que la gente no tuviera tapujos en expresarse, que sin saber cómo, nos hiciéramos de conocimientos así nomás, dejando a la mano justo lo necesario.

Olvidaba eso, que la vida justo te da lo necesario, justo lo que necesitas para lograr lo que no has logrado, eventualmente en algún punto del camino. Que las cosas que no se hacen, pero se piensan, son tan inútiles como las que nunca se piensan.

Y ahí está. La estaba buscando, la siento, me siente. Es algo diferente. Hemos sido golpeados por la vida de formas muy parecidas, pero reaccionado cada uno a su manera. Y terminado en el mismo punto, y así la re encontré.

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