Bisquets

Todos comían gustosos, sin empacho, sus bisquets, ignorando que esa sustancia que no tenía olor ni sabor, bueno, sí un poco pero muy poco, los haría correr desnudos y alocados en cuanto entrara en su torrente sanguíneo… platicaban sobre el clima y otras nimiedades. Todos, al despertar, habrían recordar la de cosas que hicieron, ya encerrados en los separos del ministerio público…

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