Sincronía

Aquí me tienes, desconfigurado, reseteado, cansado y con ampollas en un pie que ya están sanando.

Sigo así, descompensado, acomplejado, temeroso y desconectado en veces sí y en veces no.

En las noches me encuentro descobijado, desvestido, desintonizado, desesperado y en veces deslactosado.

El hotel del otro día me transfundió su tristeza y me sentí anacrónico, ansioso, antipático, alterado y antisocial, pero encerrado la vida no se disfruta.

Ahí, secándome bajo el ventilador del techo, recordé todo hasta entonces: no estoy solo, ni vivo a solas, ni la vida me ha quitado desde que sabe que tengo al menos aliento para vivir. Vaya ni siquiera me ha pateado tan fuerte; o más bien será que me ha pateado muy fuerte y los pequeños puntapies de siempre ya no hacen el mismo efecto de antes, no se, puede ser.

Y te digo, ahí estaba, en el fresco artificial y placebante del viento que, caliente, pretendía utilizar como secador. En ese instante te dejaste recordar en el espejo, uno pequeño y feo, con marco de madera, horriblemente acabado y torpemente acomodado sobre una repisa igual de chueca. Así, feo y desacomodado, me puse a recordar la primera vez que ví tu torso desnudo, tus hermosos pies descalzos caminando hacia mí lentamente, dejándote abrazar, abrazándome, mirándome en el espejo mientras yo te miraba en el otro detrás de tí. Hermosa.

Desde que te tengo y me tienes, nos tenemos, sin saber cómo, presentes en todos lados.

Nada es más simple, no hay reglas ni condiciones, solo la querencia y las fuerzas, las ganas, la saliba, las manos, el cabello y la carne, lo demás se viene agregando en el camino y adereza; la distancia, la paciencia, el cariño fraternal junto con todos los cariños posibles… las caricias.

Ser querido me levanta, pero que rico saber que dos personas importantes me quieren, me aman: tú y yo. Así como a tí te amo yo, y tú también.

Que cosa curiosa el querer, sin saber porqué pero sabiendo, a la distancia, que se hace bien, y a la cercanía, también.

¿Bailamos?

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Un comentario en “Sincronía

  1. es muy extraño descubrirte a través de lo que escribes porque sólo así puedo verte como tú te ves. Sentada en mi cama, con la computadora en frente, pareciera que voy conociendo a un viejo amigo, que tiene una vida que es sólo suya y que yo veo sólo a la distancia a través de las pequeñas cosas que él me deja ver y al mismo tiempo, descubro un poco de ti, de lo que eres, de lo que siempre has sido, de la manera en que la vida te ha hecho ser el hombre que hoy tanto quiero.

    Siento celos de saber como viste a otras pero al mismo tiempo me siento la mujer más feliz, porque sé que de no haberlo hecho hoy no estaríamos aquí. Con tanto amor, con tantas ganas, con tanta ilusión de estar, tú para mi y yo para ti, de querernos sin promesas eternas, sino con la mera claridad de los que se quieren limpiamente, así nomás, sin atajos, sin ataduras.

    Hemos caminado tanto tiempo juntos que creo conocerte muy bien, pero a la vez con la distancia suficiente para irte descubriendo en cada detalle, a cada momento. Me gusta lo que eres, me gusta mucho lo que somos…

    Ay mi amor, yo no te prometo nada, ni amor eterno, ni buen ánimo siempre, ni un perro en la casa, nada. Lo único que quiero que si sepas, es que cada día me voy a obligar a mi misma a ser una mejor versión de mi misma para poder ofrecerte lo mejor que tengo y mi esperanza es que así logremos crear lazos tan fuertes que nos mantengan juntos lo suficiente.

    Si bailamos.

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