Cafecito

Hoy en la mañana venía medio bajo de ánimos.

Me quedé con las ganas de ver a una amistad muy importante en mi vida, de contarle las aventuras chilangas que he tenido y de preguntarle cómo va su vida.

Al final, me bajó la pila el hecho que haya tenido mucha expectativa, preparando mi casa y comprando comida para su llegada, y por azares del destino (y las demás cosas que venía a hacer al DF) se frustró la reunión.

Me sentí raro. No traicionado ni abandonado, pues yo también a cada rato ando cancelando reuniones por cuestiones que no puedo esquivar, aunque no siempre, ni tan seguido.

Lo que me vino a la mente fue lo que me jodió. En la mañana vi el emotivo, divertido y bien hecho banner de invitación a una boda de dos queridos amigos norteños. Me conmovió la forma en que ahí mismo cuentan cómo se conocieron, y también en forma resumida, los años que han estado de novios y algunas cosas por las que han pasado. Y luego me puse a pensar en la fiesta, en que me gustaría ir a acompañarlos (que pienso hacerlo!), en que habría de pasármela muy bien entre amigos y conocidos que me agradan, como los amigos de ellos dos.

Y me entró la nostalgia.

Me entro la nostalgia de estar solo. No de estar solo de forma estricta. Vivo con mi compadre al que quiero un chingo, pero él tiene muchas cosas en su vida resueltas y muchas otras por resolver; yo también, cada quien sus cosas. Cuando nos juntamos, nos contamos nuestras vidas, nos aconsejamos, nos damos la mano e incluso nos enseñamos pasos de baile para cuando se de la ocasión de presumirlos con alguna muchachona bailadora.

Él tiene a su pareja. Los veo muy enamorados. Al igual que mis amigos los que se van a casar. La verdad, los envidio. Son muy lindos y, a pesar de tener algunos problemillas como todo mundo, han sabido salvar muchos obstáculos para llegar a donde están. Se ven con gusto, con un compañerismo incomparable, con respeto y admiración el uno por el otro.

Y yo no tengo eso.

No con este corazón hecho papilla. No así de miedoso, no así de inseguro. No así, cuestionando mis maneras de hacer las cosas y buscándole fallos para resolver. No así, evitando tomar nuevos senderos, o tomando los que ni siquiera me hacen sentir seguro, ni… pues, sustraído de muchas cosas.

Lo demás, funciona. El trabajo, los sueños a largo plazo, al menos los profesionales. Tan no los he dejado de lado que he avanzado muchísimo. Pero no puedo evitar querer tener a alguien con quien compartirlos.

Desayuné en la fondita que abre las mañanas y vende unos ricos chilaquiles. Como ya iba tarde, tomé un taxi.

– Buenos días señor-
– Buenos días joven, a donde lo llevo?-
– Se va derecho hasta la calle Dr. Vertiz y de ahí baja a Viaducto… vamos a la Terminal 1 del aeropuerto-
– Muy bien jovenazo-

Dos cuadras más adelante:

– ¿Cómo le va de chamba? ¿Ya se siente el próximo retorno de los estudiantes?-
– ¡Huy! Ya joven, entre los que están surtiendo los libros y útiles para la escuela, pues ya se siente la efervescencia-
– Y hoy es quincena, seguro también se pone bueno, aunque siendo Lunes…-
– Mire joven, yo no reniego de este trabajo. La verdad, hay muchas cosas por las que podría quejarme, pero pues déjeme le platico…-
– A ver, platíqueme…-
– Yo me la paso por aquí, en la Colonia Doctores, acá en el Hospital General. Tengo a mi mujer con cáncer y pues ahí me la están atendiendo…-

Puse cara de angustia. Varios recuerdos se me vinieron a la cabeza….

– No me diga señor… hay Dios…-
– No espéreme, es que, deje le platico bien-
– OK, cuénteme-
– Hace dos años llevé a mi esposa a que le hicieran una radiografía para que la revisaran de una caída que tuvo, y pues uno no se espera más allá de lo que tenga que ver con el golpe.

Mi mujer ya llevaba algún tiempo con cáncer de matriz, y no sabíamos. De pronto pues eran dolores, molestias, malestares, pero nunca nos imaginamos que iba a ser cáncer. Después de un tiempo y de muchísimos estudios, nos dijeron que el pinche cáncer ya se le había ido a otros lados.

Ya con tratamiento, un día le dio un derrame cerebral. No se imagina joven, pos ya ver a tu mujer así toda jodida y al borde de…-

Se le hizo un nudo en la garganta

– Pero así las cosas, pues yo no podía trabajar todo el día o todos los días.

Yo siempre decía cosas como “no hombre, el día que me veas trabajando en un Taxi es porque de plano ya no me queda de otra” o “esos taxistas trabajan de eso porque les da hueva trabajar de otra cosa más complicada”… y mire joven… acá me tenía, chingándole doble turno pa poder pagar los estudios de mi mujer y dando gracias a Dios que al menos el trabajo en el Taxi me permitía atenderla lo más posible.

Un día de esos. De esos cuando todo se le junta. Mi mujer toda amolada, la dieron de alta. Así nomás, me dijeron que ahí estaban los papeles, que ya no podían hacer más por ella, que pos ya mejor me la llevara pa como quien dice “irme despidiendo”. Era en la mañana y un señor me hizo la parada.

Volteó a verme y me dijo “…oiga señor, pero lo veo como que quiere llorar, cuénteme que le pasa…” y le conté. Le conté lo de mi mujer, de la desesperación de no saber que decirle a mis hijas cuando vieran llegar a su mamá, desahuciada…” Me escuchó pacientemente y cuando terminé de contarle me dijo “pues yo le voy a ayudar amigo…” y sacó un sobre de un café que lo procesan en Malasia o algo así y me lo dio; “prepárele este café al menos dos veces al día y va a ver la mejoría…”

Yo, ya habiendo intentado cualquier cosa a mi alcance para ayudar a mi esposa, no vi nada de malo en prepararle un cafecito. Al contrario de con cualquier otro alimento que le daba, éste café no lo regresó. A los tres días, sin esperarlo, me dijo como quejándose “oye gordo tengo hambre”, y desde ese día ya comía mejor.

Poco a poco le fui dando fruta, yogurt, miel, cereales, cosas de esas joven. Subió de peso, pues ya estaba muy delgada. Le regresó el color.

Y luego, venía platicándole de eso a una señora, y resulta que era doctora. Era la jefa del departamento de Oncología de cuello y cabeza del Hospital General. Ella me citó a su casa un día y le llevé todos los estudios que le hicieron. Vio las radiografías y comparando los estudios por fecha, descubrió que sí ha habido una mejoría. Me ofreció demandar a los doctores que la atendieron y además recuperar la ayuda del seguro para que no nos costara el tratamiento.

Y lo logró. Por fin pudimos regresar a mi mujer al hospital y al parecer la mejoría ha sido constante. La doctora mandó analizar el café, aún está en eso, pero yo ya ando mejor. Mi esposa ya está muy mejorada, que aunque todavía jodida, se le ve mucho mejor que antes. Le quedó un temblor en la mano izquierda de cuando el derrame cerebral, pero me dicen que eso mismo fue causa del tratamiento que le estaban dando con lo de la quimioterapia.

Mi mujer un día me preguntó que porque lo hacía… Que porqué le dedicaba tanto de mi tiempo, cambiado de trabajo y hasta cambiado de trabajo para estar con ella. Yo la verdad, pos ni modos que la dejara morirse. Ni modos que no cuidara a mi mujer, que todavía tiene un montón de cosas por hacer, todavía se le necesita acá en este mundo… Yo la necesito mi joven, es muy importante en este mundo, acá tiene a sus hijas y me tiene a mi….-

Se me hizo un nudo en la garganta y solo pude responder

– Dios es grande señor… Dios es grande…-
– Servido jovenazo-
– Muchas gracias señor… Bendiciones para usted… Que tenga muy bonito día! –

Le di un billete de 50 pesos y me regresó mi cambio en monedas…

Después de eso, no se en dónde quedaron mis problemas.

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Un comentario en “Cafecito

  1. Tu ultima frase es muy cierta……… somos afortunados porque nuestros problemas son tan simples y con muchas soluciones, Dios siempre nos da fortaleza, nos guia solo debemos escucharlo.

    En cuanto a la pareja o momentos de pareja que dices no tienes, no queda mas que disfrutar cada momento y cada etapa, la compañia es maravillosa, pero tambien el espacio, la libertad, la soledad se disfruta.

    Eres un hombre encantador, inteligente, guapo, simpatico, noble, alegre, triunfador, exitoso, amado, cariñoso, excelente hijo, hermano y amigo y mil etceteras mas y todo eso lo debe compratir y disfrutar una mujer con las mismas caracteristicas por eso se esta tardando en llegar.

    te kiero mucho y eres muy importante para mi, besos

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