Un extraño frente al espejo

Que difícil verme crecer. Que difícil verme envejecer y darme cuenta que la hora cada vez está más cerca y que, sin querer o queriendo, la estoy acercando más y más.

Es extraño sentirse cerca de los treinta y no haber logrado mucho más allá de lo uno se imaginaba como lo mínimo posible por conseguir. Los días se convierten en semanas, los meses en semanas. Ahora una semana se me hace tan corta, tan efímera y tan cansada, que bien podría definir mis periodos de sueño reparador, comida y trabajo por semanas más que por días.

La rutina me está matando y pocas cosas (por no decir personas) me ayudan a salir de ésta.

Estoy llegando a un punto en el que a mi cuerpo le va a costar mucho más trabajo regresar a la condición de atleta que tenía. Con nostalgia recuerdo seguido un examen físico que me hicieron cuando tenía veintidos años, mi mamá estaba presente y literalmente le dijeron “señora, su hijo está sano como un caballo” y mi madre, henchida de orgullo dijo “hay pues sí es que hace mucho ejericio mi niño”.

Esos tiempos se han ido. Ahora tengo trabajo, aunque llevan más de dos meses sin pagarme. Ahora tengo pareja, aunque lleva más de dos meses sin hacerme de desayunar o ayudarme de buena forma y gana a hacer el aseo de la casa. Ahora tengo coche, pero ni siquiera lo manejo, pues mi mujer lo usa para irse a trabajar. Ahora tengo perro, pero no es el perro obediente que pensé tener a los 27, vaya, hasta pienso que para él soy como un mueble más de la casa.

Me da cosa rara en el corazón recordar viejos tiempos. Encontrarme con gente que frecuentaba en aquellos entonces. Hace no mucho regresé a la ciudad donde me crié. Me encontré a mi novia de la secundaria, la primer chica de la que me enamoré y por la que después lloré desconsoladamente cuando rompimos. Está linda como siempre, un poco más gordita (aunque no tanto como yo). Ese día llevaba 3 días de haber parido a su primogénito. Emocionada, cansada, estresada y presionada, contaba los días para regresar a trabajar y entonces hacer que su mamá le ayudara a cuidar al bebé que, para su mala fortuna, se va a criar en una casa donde ya viven 3 familias en crecimiento.

Ahora la profesión de ser doctor, por lo que escuché de ella y por lo que he visto en mi querido hermano, es una profesión más. Una ocupación más que no requiere trato especial de ningún tipo. El cuidado de la salud está tan devaluado en estos tiempos, que ya es difícil que con esa profesión tendremos un futuro asegurado… imagínate para las demás profesiones.

Me despedí de ella, no sin antes soltar un suspiro y pedirle que se cuidara, que cuidara a su bebé, aunque por dentro le pedía que me rescatara y me dejara rescatarle, pero me fui… con la mirada gacha por no haber compartido con nadie esa fortuna de ver nacer un hijo y saberte capaz de criarle.

Creo ser de los 4 o 5 ex alumnos de la secundaria (de 45) que no se han casado (de manera oficial, digamos) y han tenido hijos. Y aún así me siento viejo, me siento una pérdida de tiempo.

Cuándo dejamos de crecer y empezamos a envejecer? Caray si alguien me hubiera dicho que esto iba a ser así no hubiera firmado para esta vida… pero luego no podría aprender todo lo que hasta ahora se aloja en mi cabeza.

El último día en esa ciudad fui a visitarla. Sigue radiante, morena y delgada, como siempre. Me leyó mi carta astral para después abandonar su naturaleza hippie e ir a vivir dentro del lujoso y enmascarado mundo de la vendimia mercadológica… no la he vuelvo a ver. Dice que eso la hará crecer y aprender cosas que le ayuden a disfrutar más la vida, conocer lugares, viajar por el mundo, conocer gente… pero lleva haciendo eso desde que tiene uso de razón… lo que daría por saber que no pierdo el tiempo haciendo lo que hago.

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2 comentarios en “Un extraño frente al espejo

  1. soy tu fan!!!, me declaro tu fan aunq debo confesar q es trizte leerte y encontrar en tus palabras esa persona q soy yo, supongo q todos en el fondo nos parecemos, no lo se, y si se siente gacho ver q los 30 se acercan y muchas metas se han quedado inconclusas, pero vamos hay q ver el vaso medio lleno eso quizas nos saque sonrisas
    saludos

  2. vaya que buena reflexion has llevado, pero creo estar un poco en desacuerdo contigo: la vida que llevas es igual a la mia y aunque tambien conmigo se empeña en cargarme no solo los años, sino tambien las malditas responsabilidades y lineamientos sociales, llego a la conclusion de que sigo siendo feliz como antes…y creo que es en base a la desiciones que uno toma, porq para ser feliz, los elementos correctos tienen que estar contigo…estos estan a lo largo de tu vida y muchas veces vez cosa que crees que si lo son y tomas lo que no te corresponde….y las aferras a tu vida!! neceando ora si como viejito decrepito, pero como no son tuyos, no proveen el efecto esperado….asi que yo te preguntaria: lo que has recabado a lo largo de tu crecimiento hasta ahora, tiene todo para que tu seas feliz como antes????
    me encanta leerte!!! no te imaginas cuanto…..TKM

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