Desimpuesto

Pues sí. Después del partido en el que la selección de México le ganó 2 – 1 a la de Italia, se empezó a regar la noticia y finalmente se dio la noticia de que un nuevo impuesto acababa de ser aprobado en la cámara de diputados.
Si… una cortina de humo tras otra, como bien lo dijera mi colega Marco en un mail al enterarse de la noticia.
Ahora parece que, como la anterior vez que un partido de soccer sirvió para disimular el aumento del IVA y el impuesto a las bebidas alcohólicas y los cigarros, los diputados resuelven este tipo de cosas justo en momentos de distracción para que el pueblo tenga motivos suficientes para celebrar algo, lo que sea, por muy banal y planeado que ésto sea.
En un sitio de internet pude conseguir el link al documento en PDF con el que se hizo la propuesta de ley.
En resumen, el documento habla de cómo el gobierno federal deja de percibir la recaudación que debiera gracias a la piratería de contenido cultural de cualquier tipo, desde libros de escuela hasta películas en formatos como BLURAY y cualquier punto intermedio que incluya la reproducción de contenidos en dispositivos móviles de cualquier tipo.
La idea general dentro de este documento es cuando menos forzada. Deja muchos huecos sin cubrir y fácil se nota la falta de asesoramiento tecnológico con un experto en la materia, que queda mucho más arriba que la simple protección de los derechos de autor.
El autor del texto hace esta relación de ideas:
Cualquier contenido, desde que empezó la era digital, es cada vez más susceptible de ser reproducido más fácilmente gracias a los adelantos de la tecnología, ya sea de forma legal o ilegal. Esto lo convierte en una premisa importante para el documento mismo.
Cualquiera que tenga el equipo es capaz de realizar copias ilegales de material cultural. Esto deja al que posee equipo mediocremente capaz de realizar copias de cualquier material, dentro de la misma zona de alienación legal que los que se dedican a hacer copias de contenido de forma ilegal y lo convierten en una forma de sustento y/o enriquecimiento.
La potencial capacidad de esos equipos, de s
er usados para reproducir y distribuir contenido cultural de forma ilegal, los hace objetivo perfecto para un nuevo impuesto que PRETENDE proteger a los creadores de contenido original (y de paso al gobierno federal que siempre viene por su moche) para compensar la pérdida (o falta de ganancia) por las bajas ventas de ese producto provocadas por el fantasma de la piratería.
El documento deja poco claras las formas en que el CREADOR DE CONTENIDO CULTURAL ORIGINAL podrá ser beneficiado directamente por la imposición (valga la redundancia) de este impuesto. Solo hace la mención de que la persona o instancia legal que quiera ser parte de este “balance” o “ajuste de cuentas” tendrá que acercarse a la dependencia del gobierno adecuada para hacer el trámite correspondiente, mientras que un porcentaje de esa recaudación podría ser destinada a los estímulos culturales o cualquier otro rubro en el que pueda aplicarse este nuevo monto recaudado (casi se entiende “pues ya veremos en que lo usamos”).
Pero en el documento faltan muchas cosas por cubrir, muchas personas por ser tomadas en cuenta, muy pocos argumentos para tanta molestia y pocas justificaciones que hagan tangible y soportable por la sociedad mexicana un impuesto más por el que preocuparse.
Es común que los diputados le saquen la vuelta a la mesa diciendo que el aumento de un 8% a un ramo de productos no se siente, que los que más los consumen son los que más pagan, que por consiguiente éstos son los que menos problemas tienen con pagarlo, que ese dinero soportará de buena forma el progreso en el desarrollo de nuestro país… pero nada más lejos de la realidad.
Para empezar, hay tres puntos que éste documento nos deja ver:
Lo que tenga que ver con computadoras, reproducción y/o almacenaje cuenta como un factor potencial que disminuye los beneficios a los creadores de contenido cultural de cualquier tipo. Entonces es ilegal
y por tanto susceptible de ser punible el hecho de no pagar una licencia por medio de un impuesto general, un “Canon”, una cuota a favor de los creadores de contenido original; lo que realmente no menciona éste documento es  ¿Qué es lo que pasa con los creadores de contenido original que no perciben ninguna remuneración monetaria por su obra? ¿Qué es lo que pasa con las personas que distribuyen contenido por otro medios que no sean los comunes? ¿Qué pasa con las personas que realmente compran contenido desde las fuentes legales? ¿De verdad es necesario generalizar y agarrar parejo para castigar a los que se enriquecen ilícitamente por este medio?

Otra cosa que éste punto falla en cubrir es algo más allá que la simple piratería de contenido cultural: La piratería de productos comerciales debidamente registrados ante las instancias de protección de derechos de autor y de patentes.

Porque una cosa es piratearse el último disco de Radiohead, que buen podías comprar por la irrisoria cantidad de $0.00 pesos (yo lo hice, aunque después compré el disco físico original), y otra muy diferente es bajarse una foto de internet e imprimirla en tazas para café, en playeras, en llaveros, etc. Otra cosa muy diferente es mandar hacer cobijas a Moroleón con la imagen de Mickey Mouse, comprarlas al mayoreo y venderlas en los mercados sin siquiera pagar un solo centavo de regalías a Disney (por mencionar un ejemplo).
Tampoco menciona cómo podría adaptarse ésta ley a la venta de fayuca y demás chunches chinos que se venden en todos los mercados (y hasta tiendas establecidas) por todo México. Muchos de estos productos piratas se fabrican aquí mismo, muchos otros sólo se traen de China o Taiwan.
Segundo punto: que todo ese dinero que se deja de percibir gracias a la piratería se tiene que recuperar de alguna forma, y que los pobrecitos de los creadores de contenido cultural son el chivo expiatorio para eso. Pero no menciona la forma directa en que los creadores de contenido original podrían beneficiarse (o más bien joderse menos) con la imposición de tal ley. Se me ocurre que bien podrían condonar el pago de ese impuesto a las personas que estén en un régimen que los defina como creadores de contenido cultural original. Cantantes, locutores, artistas digitales, escritores, diseñadores, ingenieros, investigadores, etc. Todos ellos son posibles creadores de contenido original que bien podrían estar protegidos por esta ley. Sin embargo, no se menciona ninguna condonación de este pago, pues el documento propone hacerlo de forma uniforme, sin distinción. Me pregunto si el hecho de saber que los gobernantes son los únicos seres humanos en éste país que están exentos del pago del impuesto de vehículos nuevos… ah! se me olvidaba, si compras un vehículo eléctrico o híbrido también estás exento de ese pago… pero pues esos carritos tienen un precio prohibitivo para cualquiera que no sea millonario o político (que pal caso vienen siendo lo mismo).
Tercer punto: Los creadores de contenido cultural y comercial de cualquier tipo tienen en sus manos la entera responsabilidad sobre el consumo o percepción de su obra, producto o servicio. Pero el gobierno se siente acomedido y comprometido con su causa.
Las computadoras de escritorio (eso incluye todo, monitor, teclado, mouse, etc), las laptop, las memorias extraíbles de cualquier tipo, los CDs de cualquier tipo, los DVD de cualquier tipo, los BLURAY de cualquier tipo, los discos duros externos de cualquier tipo, los discos duros internos de cualquier tipo, las impresoras, los escáners, los multifuncionales (a los que dice que si pesan más de 17kg pagarán un bono extra), cualquier dispositivo de almacenaje/reproducción de contenido cultural (iphone, ipad, celulares inteligentes, pdas y demás) y cualquier cosa que sea creada de aquí a dos años (que es cuando se revisará la ley) que pueda ayudar a que se reproduzcan contenidos culturales originales de forma ilegal, serán afectados por el incremento de éste impuesto, que se tendrá que aplicar directamente sobre las empresas que los fabrican (dentro de México) o sobre las que los distribuyen (en caso de las importaciones), cosa que también sugiere el documento, deberán ser compensadas con un aumento de precio para el comprador… al de a pie.
Ahora… ya habiendo analizado ésto… ¿De verdad se beneficiará el creador de contenidos? ¿De verdad eso es buen pretexto para hacer cada vez más inalcanzable la tecnología al grueso de la sociedad? ¿De verdad el aumento de precio de todos estos aparatos, para toda esta gente, hará que el creador de contenidos se sienta más protegido? Conozco a muchos creadores de contenido que precisamente distribuyen sus obras gracias a aparatos que el gobierno mismo les hará más inalcanzables: ipods, memorias usb, discos duros externos, laptops, impresoras, escaners y quemadores de CD.
En Michoacán, sin exagerar, las ayudas y becas para la creación de contenido nuevo, propositivo, original, local o internacional, pero cultural de cualquier tipo, son considerados un desperdicio de tiempo, dinero y esfuerzo por los que autorizan dichos beneficios, y peor si esto no concuerda con el mocho modo de pensar que seguir tocando música tradicional de hace cuatrocientos años es la forma de hacer crecer al estado (por ejemplo).
Yo trabajo en una empresa que se dedica a crear contenidos audiovisuales originales (comerciales) para marcas o instituciones. Ninguna de nuestras creaciones genera dinero directamente, ni es comprado en algún lugar, ni es “copiable” más allá de la técnica con la que ha sido realizado. Mucho menos es susceptible a patentarse y en algunos caso ni siquiera tiene otro motivo más que dar a conocer información, pero todo lo que ese trabajo conlleva (como la planeación, producción y seguimiento) es lo que nos deja ingresos.
Aún así, no hay ninguna instancia legal que nos proteja. Al contrario, con esta resolución legal incluso puede que se comprometa aún más el frágil balance que nos mantiene a flote como empresa, pero no somos los únicos ni los más débiles.
¿Pero, que más se puede interpretar de todo esto? Fácil. Si de todos estos aparatos de está pagando una licencia común por la posibilidad de la realización de copias ilegales de contenido cultural original… entonces ya no es ilegal. La gente estará pagando una licencia que les da permiso a eso, o al menos eso es lo que estarán interpretando, pues no es para menos tal aumento al precio de tales productos, así como el aumento en las arcas de recaudación federal.
Tan sencillo como eso… por cierto, aquí está el individuito que se lanzó a realizar tal propuesta (en lugar de proponer ir a quemar los guettos de piratería en donde ya todo mundo sabe que existen, namás que le se les arruga el culo del miedillo, ni pedo)
Ahí está el mail y su teléfono, para su respectiva refrescada de abuela.
Rockandroll!
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