Luna

La luna, sencilla y culera… poco ilumina mi camino y no descubro cómo se ve hasta que ya es demasiado tarde. ¿Dónde están las lunas cuando se les necesita?

No quisiera decirlo pero esta noche la luna no me tiene encantado. Hay días, digo, noches, que simplemente no deja de mirarme las espaldas. Desde arriba contiene mis ansias de seguir desbocado y angustiado por lugares sin conocer, y a cambio me da la seguridad de saber por dónde voy sin prisas ni castigos.

No se puede tener todo en la vida, pero al menos hoy quisiera una pequeña luz, aunque chiquita, para mirar dónde pongo mis pies al caminar. Está todo espinado y hay muchas piedras en el camino; incluso pudiera estar dando vueltas en círculo y ni siquiera darme cuenta de ello.

Ellos me esperan al final de la vereda, cobijados del frío, pacientes, platicando entre ellos y mirando al cielo preocupados cuandpo casi no hay luz de luna. Sé que llegaré, pero no se cuando. En fin, tengo la fortuna de saber que mis amigos son pacientes, me esperan sencillos y sin prisas, tomando una taza de chocolate en mi ausencia, pero guardando un poco más para cuando llegue, compartirlo conmigo.

Pinche luna nunca salió, está nublado, pero sigo caminando. Creo que por allá veo una luz…


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