De desayunos y zobacos

Ush!

Hace un tiempo nos llegó un señor a la ofocina ofreciéndonos un delicioso desayuno de huevito y frijolitos refritos con queso, los cuales tomábamos con una tortilla para hacernos un delicioso taco para desayunar. U no mames que rico!

Entonces decidimos darle cuello al señor ese que nos daba de comer por como sesenta pesos o cincuenta pesos una comida compuesta de platillos tan mamones como “naricitas de oso a la dufromage con salsa de aluvias” y un bote grande de agua de sabor que no alcanzaba para muchos.

Y entonces me acordé. Eso de alimentar a un montón de oficinistas está bien cabrón. Cuando llegué a donde ahora trabajo, había una señora que llegaba diario y se ponía a hacer pechugas de pollo o bistec o cualquier cosa que se cocinara rápido, le agregaba varios botes de frijoles de los que se compran en el mini super de la esquina y unos cuantos kilos de tortillas originarias del mismo lugar.

En realidad la comida no estaba buena, pero salía al quite cuando la panza empezaba a rugir y solo queríamos algo que nos llenara para seguir trabajando. El asunto es que no eramos muchos, solo unos 20 y tantos llenábamos nuestro entonces entorno oficinista, y aún así comíamos como lo doble.

Luego, la gente se aburrió, la gordita señora que iba a hacernos de comer pues perdió el encanto (ya lo habia empezado a perder para cuando llegué) y pues la verdad me estaba poniendo gordito con la comida que nos preparaba.

Así, pues dejaron de pedirle comida a la señora y nosotros a buscar donde comer.

Luego, después de mucho tiempo, llegó el señor ese que servía platillos con nombres muy mamones y terminaba siendo una vil pechuga de pollo en salsa verde. U, pero lo bueno es que… pues nos hacía de comer surtido y le ponía ganas a eso de hacer comida de diferentes regiones geográficas, ya sea nacionales o internacionales. Después empezó a enfadarse un poco y nosotros a renegar de los nombres de los platillos que nos hacían pedirlos, pero al recibirlos, pues decepcionarnos por la cantidad y por la calidad de la comida.

En el transcurso ya habiamos pasado por un lugar donde hacen jugos y licuados y emparedados de jamón con verdura y aguacate. Estaban ricos, pero de los treinta pesos que empezamos gastándonos, terminamos necesitando hasta noventa pesos para comer exactamente lo mismo que meses antes.

Entonces llegaron los taquitos de huevo con frijoles, lo único que no se le ocurrió a los demás. Algo tan sencillo y tan común de desayunar en mi país, que hasta fue un refrescante baño de buena comida.

Y ahi seguimos, comprándole los desayunos a ese gordito narizón. Pero hay un “pero”…

El otro día llegó el señor y yo ansioso por pedirle unos huevitos motuleños para desayunar, me fui a seguirlo desde que entró… justo detrás de él iba dejando una estela ácida y mortal… el señor apesta bien cabrón nomames!

Tres pasos después mejor me seguí por otro lado y lo fui a encontrar después de darle toda la vuelta a los escritorios. Paciente con su libretita escribía los pedidos de todos los muchachos, casi todos a más de metro y medio de distancia.

Quise acercarme, pero su campo de fuerza, bueno de olor fuerte, me impidió ir a decirle mi pedido sin tener que voltear la cabeza a otro lado :S chale!!!!

Pero weno… ya llevaba yo como dos semanas sin pagarle lo que me comía, y ayer me trajo unos chilaquiles bieeen flaquitos… la salsa muy mala y la cantidad de tortilla ridículamente menor a cualquier desayuno que nos haya servido. Hoy, ya después de haber saldado mi deuda ayer por la tarde, me trajo unos molletes que hasta tuve que sentarme y pescarme un tenedor para poder comérmelos sin hacer marranero. La neta, toma chocolate, paga lo que debes.

En fin… huela gacho el señor pero me caiq ue hace unos desayunos que te cagas… a ver a quien le hace demasiada mella su olor como para dejar de comprarle comida… ya uno de nosotros dijo que la fruta que nos trae huele a patas, pero aún así se la comío jojojojo

En fin… a ver que día tengo tiempo y ganas suficientes como para levantarme a hacerme el desayuno como un hombrecito respetable, porque nadie más lo hace por mí más que el señor chaparrito narizón de olor ácidito.

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Un comentario en “De desayunos y zobacos

  1. jajaja, yo te debo algunos primooo =)
    ashh pero si tienes quien te los haga… apestoso y todo, pero me cae que estan bien ricossss!!*

    i miss u =(
    otra vez jiji

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