Cha Le

Pues que me vine a la ciudad de México a un congresito. Esperaba salga todo bien y pueda conocer gente chida en el camino. Por cierto, ah que hueva cuando se retrasa el pinche avión. Si me hubiera decidido a venirme en autobús ya hubiera llegado hace un ratote, pero mñeh… Ni pedo…

Lo cagado fue ver a un señor gordote con lentes de fondo de caguama sentado con nosotros esperando al pinche avión. Ni pedo, todos en su rollo atendiendo sus cosas. Hasta que nos sentamos (me tocó un vuelo con asientos libres) y ocupé mi lugar justo su un lado de una turbina, me fi cuenta que el señor gordo en cuestión era el famosísimo y nunca bien alabado “Señor Barriga” o el “Botija” o “Ñoño” o etc etc.

Pasó al baño justo antes de empezar a descender (creo que se llevó un buen susto el pobre) y a la salida lo atajaron las dos aeromozas quienes bien precavidas siempre cargan con una cámara fotografica. Yo nomás me quedé con las ganas de decirle a Don Edgar (como un día dijo en un programa que le gusta que le llamen) que le admiraba y que le deseaba un feliz fin de semana y que qué chido que siga vivo y que lo imaginaba más alto y cuanta pendejada se me fuera ocurriendo en el camino. Pero no, no pude. Cuando bajamos del avión, el voluminoso Don Edgar Vivar ya había desaparecido del aeropuerto y yo me había quedado como novia de ejido, solo que sin vestido ni ramo ni nada.

En fin. La estancia no duró mucho, pues el congreso ya estaba empezado, las edecanes ya estaban todas amañadas y extrañadas por la cantidad de nerds barrosos que preferían ir a preguntar que tipo de lentes tenía el último modelo de cámara digital para cine, que verle las tepalcuanas a las mamasotas carnudas siliconosas que ponían a repartir folletos en ropa breve y pegadita.

Las pláticas sobre mi tema y profesión brillaron por lo espartanas, pues hasta las preguntas que yo hacía dejaban a más de uno volteando la cabeza para pelar los ojos y echarme la mirada de “no mames pinche cremoso ni que trabajaras en Pixar” Jojo!

“Pinches mentecatos” pensaba yo y esperaba la respuesta del chango ese que pusieron a dar una plática con puros demos que ya vienen hechos con el software en cuestión. Pero no, me respondía con cualquier babosada del estilo “pues aca está este botoncito nuevo que le puesieron es para hacer bolitas y palitos”…

Recorrí el WTC varias veces, casi todas para echarle una ojeada a las edecanes que iban entrando a hacer el relevo con las que ya se iban. En una de esas vueltas, ví como una banda de rock se estaba preparando para tocar. La vocalista vestida con breve minifalda hacía gala de sus piernotas que hacían las delicias de los que por ahí pasaban.

Me le acerqué a un wey rastudo al ver la guitarra Telecaster que uno de ellos acababa de acomodar en un atril, y me dispuse a bombardearlo con preguntas. La plática transcurrió más o menos así:

– ¿Van a tocar?-

– Hey –

– Oh-

Y el wey que tenía a un lado estalló en risas por la profundidad de la plática, aunque después dejé en claro que la plática pudo haber sido algo así como más extendida de haber tenido otra respuesta:

– ¿Van a tocar?-

– No, ya tocamos-

– Mta-

– Hey –

En fin, ya saliendo de esa faramalla de protozoarios-directores-de-cine-hippies-que-se-creen-bien-cool-por-traer-colita-de-caballo y edecarnes buenísimas con más plástico en el cuerpo que las Barbies, pude dormir bien en una cama prestada que estaba de lo más delicioso. El avión de regreso hizo buen tiempo aunque se rifó un aterrizaje algo chipotudo y pos finalmente ya estoy escribiendo estas últimas letras desde la comodidad de mi sillota ejecutiva que me compré para la oficina.

La Ciudad de México, a veces tan grande y tan vacía, pero la verdad la mayoría de las veces tan rápida, tan llena de gente, movimiento, tan sorda y tan ruidosa, tan puta y tan santa como la que más. Y siempre nunca hay tiempo sufuciente para recorrer sus parques e ir a recorrerlos con los amigos que tengo regados por allá. Y mucho menos en medio dís que duré ahí, todo a las pinches carreras y al final lo único que traje fue una pinche anemia por no haber ni comido en todo el día más que un jugo, un cuernito y un tazón de cereal.

aburrr!

Atte. Doncha

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2 comentarios en “Cha Le

  1. Hey, ps ni nos enteramos que tal estaba el congreso 😦 pero igual y se leyò interesante viejo, insisto en que me late tu estilo de escribir jeje.
    Luego me hecho otra vuelta x tu blogg

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