I <3 DF … Kinda

Viernes en al medio día y ya se nos hacía tarde para partir hacia la Ciudad de México para el concierto de Radiohead, ya de paso visitar unas cuantas amistades y dar un merecido rol después de no haber salido de la ciudad por más de dos meses.

Y entonces terminamos lo que teníamos que hacer, finalmente, para salir y sin querer tomar una carretera que nos llevaba casi 30 grados desviados de nuestro objetivo. Pero yo aún no sabía toda la angustia que iba a pasar, hasta que descubrí que no traíamos los boletos para el concierto (en General B, por cierto, del domingo).

No mames! que pinche angustia… luego pa joderla no había señal de celular y tampoco se veían gasolineras, oxxos o casetas cerca. La desolación y el nervio de mi compadre Caleb (que para entonces ya iba muy enfadado manejando) se disipó un poco cuando bajamos en una tienda para surtirnos de cuanta cháchara pudiera calmar nuestras ansias comiendo. Ahí mismo pude hablar a la oficina y pedir a alguno de mis queridos colegas que me hiciera el favor de recoger los boletos (ya para entonces Fyr ya volaba hacia el DF). Al final Sebastián fue el que tomó los boletos y los tomó consigo para llevármelos, pero hasta el domingo y justo unos minutos antes de empezar el concierto.

En fin… ya en camino hablamos y cantamos y comimos más pendejadas. Hasta que llegamos y empezó el caos. Ya noche, con la salida a pasear de todos los paisanos que buscan una escapada a su vertiginosa vida en la capital. Finalmente, después de algunos minutos de angustia, llegamos a la Plaza Satélite, donde a la mitad de nosotros nos iban a recoger para llevarmos hasta la Delegación Coyoacán, justo detrás de Ciudad Universitaria, o sea, en pocas palabras, hasta el otro lado del mundo… y en coche…

Ya de entrada buscamos un rato a mi amiga, la que nos iba a recoger, y a su novio, que llevan menos de un año viviendo allá estudiando una maestría de urbanismo en la UNAM. La encontramos en un Sanborns a punto de cerrar (pues de verdad ya era noche) y salimos en su Tsuru a emprender una travesía de una hora cuarenta minutos para apenas descubrir que vamos a la mitad del camino.

Después de muchos pasos a desnivel, salidas de alta velocidad, vueltas en U, trayectos repetidos en círculos, preguntadas a polis que no saben donde chingados viven, y hasta periodiqueros de madrugada que dan malas indicaciones solo por joder; por fin llegamos a casa de mi amiga, que muy amablemente nos cedió su cuarto y su baño para nuestra comodidad.

Los largos trayectos se repitieron el día siguiente: encongramos cerrado el museo Rufino Tamayo, Six Flags y por poco nos perdemos la última proyección del Museo Papalote. Que por cierto estuvo muy pacheca pero con muy buena música.

Ya el domingo nos fuimos a un hotel cercano a la estacion Boulevard Puente Aeropuerto, que no está a más de ocho cuadras de el Foro Sol. Jeje el hotel se llama “Duque” (jojo) y está bien pinche pinche. Pero la verdad el cuarto amplio y el baño (además de la buena conexión a internet) me convencieron. Al final, casi ni pasamos tiempo ahí, así que no hay problema.

Ya camino al concierto de Radiohead, no sabíamos como esconder la pequeña cámara fotografica que acabábamos de comprar en Perisur. La manga de la chamarra de una bella dama sirvió como perfecto escondite, ningún retén de seguridad se percató del engaño y nuestro nerviosismo se disipó una vez que nos adentramos en la multitud.

Abrió un grupo del que escuché adjetivos como “los padres del electrónico” y cosas como esas, pero la verdad es que me enfadó a los cinco minutos, además tardaron mucho en montar el escenario para la banda, aunque pensándolo bien, fue en tiempo récord, pues en media hora hicieron todo el setup de tantos instrumentos y tantas cámaras para proyectar en las pantallas.

Que puedo escribir sobre el concierto… La verdad, lloré como una nena. Lloré y brinqué, me sangoloteé como gusarapo pisoteado, grité y canté lo más entonado posible las canciones que me se, las demás las acompañé con mi batería invisible o mi guitarra transparente y ligera cono el aire.

“You’re all I need” y “Nude” me tuvieron llorando los nueve minutos que duran juntas, esas canciones me recuerdan momentos muy significativos con mi padre… El haber escuchado esas canciones, junto con “My Iron Lung” (que increiblemente es la primer canción que escuché de ellos) y “No surprises” fué toda una gozadera.

Se me hizo bien cagado que al empezar el concierto un wey gritara lamentandose “putamadre estoy bien chaparro!!” jeje, y eso que había un grupo de mujercitas tan chaparras que me llegaban un poco arriba del hombligo, pero decidieron fumarse una cantidad industrial de porro que terminó por noquearme el resto de la noche después del concierto. Creo que ha sido la noche en que más mota he fumado en mi vida, y ni siquiera me lo fumé directamente. Al otro día amanecí comp cucaracha fumigada y no pude ayudar con la manejada hasta que pasamos por Matehuala.

Mi compa Caleb le dió un madrazo a un Sentra justo antes de partir, y emprendimos la graciosa huida. Todos con anécdotas diferentes, unos avergonzados de su nopalazo obvio al no saber como andar en metro, otros disfrutando las delicias de la ciudad de nacimiento y otros alucinados con todo lo bonito del lado bonito (y caro) de la ciudad de México.

Al llegar no hicimos más que dormir y, varios días después aún no me recupero de la baja de defensas y me duele mucho la garganta. Que chido me cai… El concierto valió mucho la pena la neta.

Acá otra opinión de un wey del que soy re fan

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