Espiral…

Hace poco, y también desde siempre, me puse a pensar sobre lo que trata la vida. Sobre lo que somos los humanos y nuestro rol en el mundo, que no es lo mismo que el mentado “quienessomosyadondevamos”.

Siglos pasan, décadas se van de nuestras temporales manos, años se cargan en nuestros rostros y el paso de los meses se va cargando en nuestras espaldas. Podemos sentir el fluir de una semana completa y sin embargo tener momentos de eternidad deliciosos.

Somos capaces de llorar, reír, maldecir y alabar. Somos incoherentes, inconstantes y poco útiles para el mundo como era antes de nosotros. Pero sabemos aprender y tenemos voluntad, vivimos, gozamos, sufrimos y todo lo que vaya en medio de este sinsabor que es vivir.

¿Sinsabor? ¿El vivir no sabe? Posiblemente, pero pocos realmente saben lo que es disfrutarlo.

Sin embargo, hay momentos que parece que somos un pequeño grano en un mar de arena, sin saber que lo que hacemos tiene influencia en todo el mundo, en el universo, en nuestra propia vida y en el mundo de mucha gente más. No es como, el bostezo de alguien provoca un diluvio en Marruecos (el mentado efecto mariposa), pero sí un hacer y tener, que es parte de un acontecer universal que va en alguna dirección no definida aún. Y no es para decir que una empresa tiene el objetivo económico de vender cada vez más, gastar cada vez menos y durar muchos años, y que por eso la simple acción de comprar su producto sea un acto de influencia en el mundo.

Estoy hablando de las verdaderas decisiones; las que se toman de corazón. Las que hacen que un humano quiera sentirse mejor en el alma y cambie el flujo de su vida. Las que hacen que las tardes soleadas se disfruten mejor por el simple hecho de recordar que existen. Las que provocan una llamada telefónica sin preocuparse por lo que habrá de costar, pero sí por lo que se disfrutará. Las que provocan viajes largos y esperanzas maltrechas pero existentes y constantes.

Somos responsables de lo que hacemos, y más de lo que pensamos.

¿Alguna vez te has preguntado qué es lo que se siente morir?

¿Alguna vez te has preguntado qué es lo que se siente vivir haciendo lo que quieres hacer?

Y a pesar de todo esto, millones de gente viven sin hacer lo que quieren hacer, sin decir lo que quieren decir; limitando su mente al espacio cerrado de sus costumbres, esquivando pensamientos de liberación y gozo, por el sacrificio sobrehumano del conformismo…

Con el paso de los años uno adormece su sentir aventurero… y sin mayor escándalo, vamos cambiando nuestra percepción de vida y gozo, por algo cada vez más tranquilo… por algo cada vez más realista, más común, pero tal vez más sencillo, llevadero y llenador.

Ah los años…

Descafeinando los sueños que nos hacen perder el sueño. En fin.

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