Colchones

El otro día por fin me di tiempo para echarme una vuelta al mall (es que la palabra supermercado me da como salpullido) y buscar una cama completa, de esas que venden así bien monas en mostrador y cuando te las muestra resulta que la diferencia es abismal entre una y otra.

Yo acostumbraba pasar entre los colchones y bases para cama con cierta indiferencia, y nomás me sentaba para hacerme guaje o que se yo. Ps bueno, llegué a los supercolchones (que de afuera se ve un negocio así como grande) y descubrí que es una tienda de colchones relativamente pequeña. Una señito me atendió. De esas señitos que usan vestidos embarrados, muy a pesar de sus cuerpos de boiler, pero muy simpática. Me mostró algunos colchones y futa todos estaban bien chidos, pasábamos entre unos que ni tomábamos en cuenta y pos no era pa menos, pus si eran los chafas.

“Hay señito que chidos colchones, me cai que con estos sí duermo como rey, ¿Cuánto cuesta este de aquí?” … “siete mil quinientos cuarenta y dos pesos sin base”…

Que bueno que estaba sentado…  NO MAMES! que caros son los colchones!

Pos ya le dije, no pos tengo un presupuesto de tanto y la neta no me alcanza… guarda sus hojitas donde consultaba precios y empieza a caminar rapidito y yo detrás de ella.

Empieza a recitar una letanía de marcas y modelos y precios que de verdad no podía seguir yo, pero entre esos colchones baratos, medio bonitos y medio buenos, estaba uno que se veía bueno, que no lo estaba mucho, pero que se sentía rico al colorar encima mi panzona humanidad.

Voltee hacia ella y le pregunté el precio… “cuatro mil doscientos pesos ya con base, la que usté ve ahí joven” aa pos que agasajo de precio jejejeje

Lo que me convenció, además del precio, es que en otras mueblerías (donde por cierto atienden chamaconas muy guapas, pero de verdad muuy guapas) me llevan  mi cama hasta después de quien sabe cuantos días, y pos ñe. En los supercolchones me llevan la mercancía ese mismo día (ya deberían darme comisión por la publicidá).

Ps total, regresé a casa a esperar a la “caminoetita” de los colchones. De verdad me hicieron esperar un buen rato. Toqué la batería un rato, me puse a jugar en la compu, busqué como hackearme la wifi del vecino (es hora que todavía no puedo) y hasta me puse a ver las animaciones de animatrix.

Y no llegaban. Nomás escuchaba ladrar al perro que tenemos en la casa y me asomaba por la ventanita del baño para ver si ya estaban afuera. Y así pasó un buen ratote. Desde las seis que llegué a casa, hasta como las ocho de la noche.

Empecé a pensar “ya me volvió a pasar chingao!, pinches tiendas le dicen a uno que sí vn nomás pa amarrar la venta. De seguro me van a salir con la jalada de *pus es que usté no está en su casa y pos los chavos ya se regresaron, le estuvieron tocando un rato” y mamadas del calibre.

Para entonces yo ya estaba muuuuy encabronado. Llegaron mis roomates para ensayar unas rolitas y en eso me marcan, de otro teléfono diferente al que me dieron de referencia en la hoja de servicio.

“Joven, ya fue la camionetita y no está usté en su casa, además no pudieron tocar así como mucho porque tiene usté un perro bravo muy grande en la entrada y pos ya van los chavos de regreso”

*Chingadamadre…* pensé. Señora, llevo aquí todo el rato  y no he salido ni a comprar el agua (ya me estaba marchitando) por esperarlos. Además el perro grande que está en la casa no puede acercarse a la entrada y mucho menos es bravo, nomás necesita un cariñito.

“Pos ahí andan los chavos buscando su casa todavía, porque no estaban seguros de si ese era el número”

Hay señora, ni pa que le busquen, mi calle nomás abarca cuatro cuadras, no hay pierde, pa que se van a otro lado si ni siquiera andan en la calle que es, se me hace absurdo que anden buscando mi casa en otra calle

“Ahi anda la camionetita dando vueltas, si la ve écheles un grito”

Mejor háblele usted y dígale que sí estoy en mi casa y que no hay ningún perro y que no mamen…

“Orita se la mando joven…”

Y así, estuve como pendejo media hora, afuera, esperando a la “camionetita”. Una pick up de esas que apenas se mantienen andando se estacionó frente a la casa del vecino ese que tiene un perro bravo. Una ojeada rápida me dejó ver que traían un colchón y una base de madera. Aleluya!

“Hey! Chavos! Es acá!”

Y extrañados se acercaron con la camioneta y me preguntaron si era yo… “es usted?” (jajaja pos si, no?)

*Pos que número es su casa joven?* 282, *aah, es que no lo encontrábamos y preguntamos y nadie no s sabía decir, tocamos en la casa de allá, pero no hay nadie,  en la del otro lado y tampoco no s supieron decir*

Cabe señalar que en las cuatro cuadras que dura mi calle, la mía es la única casa que no tiene número, la única, y la numeración gracias al destino, no es discontinua ni se cambia ni se invierte ni nada…

“Y porqué no tocaron aquí”

*No se nos ocurrió,  no creímos que fuera la casa*

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