Estás…

Eres parte de mi plática, surges cuando hablo de mis ilusiones, decepciones, caricias y motivos… te acurrucas por unos minutos en un sillón a dormir, mientras vuelve la oportunidad de hacerte despertar para volver a imaginar tus pestañas sencillas y tus delgadas manos que alguna vez estuvieron tomando las mías.

Un recuerdo y me doy cuenta que memoricé tu aliento y tu olor a frutas con piel; otro recuerdo más y me imagino tus cabellos entre mis dedos. Tardes aflojadas y mañanas frías en tus brazos se inventan en mi memoria y se funden con mis memorias sin querer, para darnos un quieto y apacible universo que es solo mío, donde también existes tú, y donde también coexistimos los dos.

Tomo agua y hago una pausa, mientras te presiento en el sillón, esperando.

Continúo mi vida…

Pasa un tiempo, tal vez unos minutos, tal vez una vida completa más, pero sabes esperar en mi cabeza. Entonces una luz se enciente y despiertas de nuevo, cualquier pretexto es bueno. No se si tus ojos merezcan mis recuerdos de ellos, pero sé que ahí estás…

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