¿Opciones…? No aún…

Y no contestando sino complementando con mi compadre el buen Caracol (chéquense el post sobre la ley antitabaco), es que me pongo escribir este choro.

Por un corto tiempo, y con la idea de que en Europa se hace así desde hace algún tiempo, es que me puse del lado de los panzones y huevones diputados y/o legisladores que aprovaron la ley anti tabaco.

Lugares como el “Red Moon” acá en Morelia, el “EGO” (pinche nombre me da hueva) y algunos otros de fama menos lograda, hicieron en mí aborrecer los desplantes fresas y mamones de enmascarmiento de estatus que muchos”chavitos” y “chavitas” dejan ver cada que van al “antro”. Uno de los más característicos rasgos de alguien que regresa a casa desde el antro, es su peculiar olor a muerto adelantado que les da el cigarro. Lo peor es cuando es humo de segunda mano.

Pero ahora el otro lado: yo también voy a bares (en realidad casi no salgo “a chupar”). Y en esos bares se fuma en la misma proporción que en el “antro”. Eso me deja también con un olor a muerto adelantado genuino, pero rocker.

Eso no es más que para ver que mi perspectiva y los puntos de vista que expongo contra el cigarro y sus consecuencias, responden más que nada a un gusto personal. Hay amigos que no puedo sacrificar por el sencillo acto de fumar. Todos ellos ya saben que si siguen así por otros 20 años más se los carga la chingada, si no es que antes; todos ellos saben que no me gusta que me fumen en la cara, mucho menos cuando estoy comiendo mi sacrosantos alimentos o realizando mi sacrosanto trabajo.

Eso es lo de menos… es lo de menos de verdad.

Lo que sí enchila es que, como las soluciones que han venido implementando en el gobierno (sí, en minúsculas) desde un tiempo para acá, simplemente son respuestas rápidas (que no por eso efectivas) a problemas más complejos.

Para mí, el problema real, por el que debemos preocuparnos, no es tomar a los que fuman y recluirlos en algún lugar, tampoco decirles que no pueden hacer lo que llevan años haciendo “por gusto” (un vicio en realidad no es un gusto, es una enfermedad). Es realmente difícil hacer que millones de personas simplemente por ley (una ley arbitraria y mal pensada) dejen de fumar y se olviden de su vicio, o que al menos los no fumadores que pudieran convivir con los que sí simplemente se unan para obligarles a dejar ese vicio por la fuerza.

En este caso, cuando la ley antitabaco entra en vigor, se vulneran los derechos individuales de una forma que debe llamar mucho la atención, pues digamos que aún son menos los que fuman que los que no, y por tanto representan una minoría (la neta de números no se), pero la forma en que se hace efectiva es demasiado exluyente, mal pensada y notablemente inefectiva, y no estoy diciendo que como “notablemente inefectiva” se deba entender que los fumadores finalmente no nos harán la vida imposible cuando queremos ir a divertirnos a cualquier lugar público.

Lo que pienso es que, esperando no equivocarme del todo, el fumador nunca va a dejar de fumar simplemente porque le prohiben fumar en un espacio público. El no fumador tal vez pueda ser convencido de tomar un cigarrillo y darle un “pegue” a un cigarro y con eso iniciar su vertiginoso inicio de fumador, pero el problema no radica aquí.

¿Alguna vez el gobierno ha hecho algo real en contra del tabaco?

Por tomar un ejemplo. Yo crecí con un padre fumador, por lo que desarrollé con el tiempo una grave predisposición a enfermedades respiratorias (ahora mismo estoy otra vez jodido de la garganta) y con asma bronquial que tuvo que ser controlada con muchas medicinas y mucho ejercicio. De haber ocurrido esto en la actualidad y en otro país (digamo USA) ya le habrían quitado la custodia a mi padre y evitado que me visite si no decide dejar el cigarro; el gobierno lo hubiera obligado a tomar un curso de rehabilitación y de no cumplirlo debería hacer servicio comunitario hasta quien sabe cuando,

Así, se estaría realmente combatiendo el problema quitándole el vicio a una persona y hacerlo bien para que no recaiga, por salud, por salud de los suyos y por lo que se me ocurra después. Combatir el problema del tabaquismo no se puede hacer excluyendo a la gente de socializar o de enfrentar un desprecio hcia su persona simplemente por el hecho de tener un vicio.
Si morder lapiceros por ansiedad es un vicio, entonces también debería estar penado. Hay gente adicta al sexo, al chocolate a la cafeína, a la marihuana (por la que te detienen por posesión nada más) y otras drogas legales que simplemente son aceptadas en la sociedad, aunque sea a pedazos.

Por otro lado, hay gente con SIDA, hay gente con lepra (sí señoras y señores, el lepra aún existe) y con otras enfermedades un poco más controlables en estos días; hay obesidad, hay bulimia y anorexia, hay incesto y demás depravaciones dentro de nuestra sociedad, que en parte están justificada por tres factores: somos muchos, somos diferentes y seguimos creciendo. Y aún sí, a muchos enfermos de muchas enfermedades no les prohiben la entrada a muchos lugares, simplemente porque muchas enfermedades no se ven…

Y eso de crecer pareciera que sólo en número.

El punto es que, e todos los vicios que existen, pareciera que el vicio de fumar es uno de los más despreciados en la cámara de diputados y senadores y como se llame. Pero la verdad la industria tabacalera no deja de reportar cada vez más ganancias, de multiplicar exponencialmente (a veces) el número de clientes asíduos y potenciales, de realmente ser una de las pocas industrias que pareciera tener el futuro asegurado.

Tengo un amigo que tiene un hermano. Él trabaja en una empresa como promotor de su producto, es un empleado exitoso, gana buen dinero (lo suficiente para vivir holgadamente) y por lo visto irá creciendo profesionalmente a un ritmo acelerado si sigue trabajando ahí. Le dan bonos, comisiones y un largo etcétera. Su trabajo consiste en introducir el producto en lugares donde aún no se ve, al menos las nuevas versiones que están “más chidas”, “saben más rico” y “tienen más cuerpo”. Él trabaja para una de esas tabacaleras transnacionales que son mucho más que invencible.

El vicio está en todos, de una forma u otra, pero en nosotros está tener conciencia (de la de verdad, no la pendejada que dicen “sí se que me hace daño pero es mi cuerpo”) para realmente combatir los vicios de raíz… en el ser humano… en el individuo… no en las masas, en los lugares, en los objetos.

Es realmente idiota pensar que los fumadores van a dejar de fumar porque el gobierno se los dice, los comercios siguen pidiendo permisos de salubridad para poder ofrecer sección de fumar y no fumar… ¿Porqué no combatir el acceso al tabaco? (por ejemplo). Ahora, por común que parezca, se venden cigarros hasta en las farmacias. En los oxxo, en el extra, en las farmacias (casi en todas), en el super (algunos), en la tiendita e la esquina, en los estanquillos…

Pero en el acceso no está el único problema… pero eso ya es tema de otro post, pues creo que me he extendido bastante…

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