Náufrago…

Que loco…

Hoy te vi… justo te acabas de ir con él…

Y al verte ir recordé tu cambiante objetivo en la vida, las noches de llanto ante la impotencia de no saber que hacer. Hubo un tiempo que eras fuerte y peleabas como un gallo… pero un sol de mayo adormiló tu bravía y simplemente te perdiste en el limbo del destino y de la falta de querencia real… no se diga de amor…

Sin embargo, y sin tapujos, te dí lo que pude y lo que quise… tal vez un poco más o tal vez un poco menos, total, tú nunca respondías cual inerte cuerpo sin alma, o de alma perdida.

Pero no tanto… esta alma siempre buscó un sencillo brote de seguridad en los brazos de cuanto hombre cruzó el umbral de tu confianza… y nunca en los míos. Al fin ya estaba acostumbrado a ese unidireccional flujo de información querendona… entonces te alejase de ti y te fuiste a otro país, a uno más fiestero, pero más miserable… lejos de cualquier cosa que hayamos considerado como simple, pero muy cerca de lo miserable… lo encontrase ahí…

Según tú fue obra del destino, fue obra de la casualidad infinita que ya sabe lo que nos habrá de pasar, con ironía y un poco de humor. Pero el destino no existe… tenías que encontrar algo suficientemente potente para borrar tu decepción a no encontrarte como querías en ese lugar…

Y lo conociste a él… que no quiso bajarse de ese coche rentado que cuesta lo de una casa, ni lo apagó; urgente y codicioso de esa pequeña joya polvosa que bajaba del coche para tocar el timbre de mi puerta… mi casa no fue suficiente ni más atractiva que las prisas, tampoco lo fue más potente mi calidad (ya muy madreada ahora) de “mejor amigo” que la necesidad de ir a utilizar el último retazo de ayuda que me quedaba por dar… ya con desgano y sin chiste… con la idea de nunca volver a verla, con ganas de no verla nunca más… se llevó el recibo de compra de mi computadora para comprobar que poseía la que le robaron… y sencillamente, después de dos minutos y medio, se fue de aquí, de este humilde barrio, sucio y polvoriento, oloroso y frío, que contrastaba con su lujosísimo coche rentado…

La neta, que lástima… no por que estés con él… eso la neta siempre me valió gorro… pero que lástima me da ese tipo que puede con la mano en la cintura hacer todo eso que hace, y sin embargo, llegar a despreciar la casa del “mejor amigo” de su mujer, y que ella obedezca sin chistar, aún ni siquiera a cambio de un favor… al fin ella ya tiene su vida resuelta.

ACTUALIZACIÓN: y para que termine de pegar la nostalgia… aquí dejo una pequeña pieza musical.

http://www.goear.com/files/sst3/85c09a77052fff89e4f3873d22bb4c6e.mp3″
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4 comentarios en “Náufrago…

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