Papá…

Aquí te tengo, todos los días veo tu foto.

Hoy, en la platica de siempre sobre mi vida y mi regreso a esta bonita ciudad, mencioné tu partida, de la manera más sencilla posible, sin un asomo de lágrimas para que mi interlocutor no sintiera ese dolor, pues a pocos les gusta experimentar aunque sea un poco el dolor ajeno.

Así, pasé sobre ti como si pasara por una gripe o un accidente sencillo en las escaleras de la casa. Como si mi alma estuviera en cabestrillo y estuviera en un proceso real de sanación; como si las cosas realmente pudieran volver a ser como antes… como si estuvieras todavía de viaje, en tu camionetota, escuchando al grupo Yndio y a los Creedence… como si estuvieras aquí…

Al terminar de hablar… cuando mi amigo finalmente se fue a su casa, después de trabajar conmigo, sentí un vacío inmenso… vacío de esos que matan, que inundan los ojos de lágrimas con los escombros de algo que se ha llevado el río del tiempo… recordé que un pedazo de mi alma se fue contigo, hasta donde yo no se…  y estoy aquí… viendo tu foto como todos los días, pero más triste que ayer, o que antier.

Te extraño papá…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s