Donde

…perar a que la tarde se ponga. Tan sólo eso y nada más.

Los últimos pasos no serían dados por ella misma. Al final no serían sus lágrimas las derramadas, ni sufrimiento que victime su corazón. La congoja no sería aliviada de su piel. Mucho menos el sudor será secado de su frente con sus propias manos.

– ¡Díganle a mi viejo que lo quiero mucho! – Así será – …

Las campanas que anunciarían su llegada se habían reducido a sólo una…

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